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Se dice que Obatala Ayaguna propagó las guerras por todo el mundo, el que encendió la pólvora

Obbatalá Ayágguna es guerrero y el más joven de los caminos de Obatala. Es intrépido, valiente, temerario y aguerrido como Changó. Es el más fino de los Obbatalá. Es llamado también Afajún y Malé en tierra Arará y también es conocido como Aruwó.

Se dice que propagó las guerras por todo el mundo, el que encendió la pólvora. Sus guerras llegaron hasta Asia. Su collar o ekele es de cuentas blancas, alternando rojas cada ocho blancas. Viste así mismo de blanco con una franja transversal de color rojo. Un patakí del Odu Iwori Osa de nuestro Corpus de Ifá, nos habla de su tendencia a la guerra y sus motivos para propagarla:

Camino de Ayágguna. Dice esta Historia, que en el reparto que hizo Olofin en la tierra, cuando distribuyó los cargos entre sus hijos a Ayágguna le tocó ser creador de problemas. Donde llegaba, gobernaba con las armas y así lo hizo en una gran parte de África. Era de espíritu revolucionario y se peleaba con todos sus vecinos. Un día Olofin lo llamó y le preguntó que por qué causa él gobernaba de esa forma tan pendenciera. Yo quiero la paz para todos mis hijos, le dijo Olofin. A lo que contestó Ayágguna: “Usted Baba, siempre está sentido y la sangre no le corre por sus venas”.
A Olofin siempre le llegaban las quejas de las camorras y pleitos de Ayágguna, y de que este siempre lo que buscaba era la lucha y la guerra. Olofin para ver si Ayágguna se regeneraba, le quitó el mando de África y lo mandó para el Asia, en donde Ayágguna encontró gente tranquila que nunca se desafiaban y allí todo era paz y tranquilidad. Ayágguna se dijo: “Pero en adelante tendrán que pelear, pues yo soy guerrero, el jefe de los guerreros”.

Entonces se fue a una tribu vecina y los incitó a que fueran a dominar la tribu donde él estaba viviendo, diciéndoles que ellos eran bobos. Regresó a su tribu y los arengó, diciéndoles que venían a invadirlos y que había que combatir a los invasores, porque solo había una alternativa: Ser vencedores o vencidos. Y así siguió sin dejar a nadie en paz, alumbrando guerra por donde quiera, metiendo discordia entre la gente pacífica, hasta que por fin ardió la guerra, la cual se extendió al mundo entero.

Los pueblos, ante las circunstancias evidentes de que era Ayágguna el provocador, el incitador de las guerras, volvieron donde estaba Olofin a quejarse nuevamente. Olofin llamó a Ayágguna y le dijo: “Por favor, Hijo Mío, Quiero la Paz. Yo soy la paz, Yo soy Alamorere, Bandera Blanca”. Ayágguna le contestó: “Babá, si no hay discordia no hay progreso, con la discordia avanza el mundo, haciendo que el que tiene dos, quiere tener cuatro, y haciendo que triunfe siempre el más capacitado”. “Bien”, dijo Olofin, “si es así, el mundo durará hasta el día en que te dé la espalda y te tumbes a descansar. Este día, aún no ha llegado.

Por ello, en la iconografía Obbatalá Ayágguna lo vemos como un gran jinete que pelea sobre su montura y por ello, entre sus herramientas tiene un caballo de blanco donde reposa su Ozaín y cubierto con paño rojo, una espada, además de otros atributos como un castillo con ocho ventanas, un machete que veremos en breve que representa, una flecha, una lanza, un bastón, un rostro divino y una cinta roja. Además, se le pone un collar con siete cáscaras de coco, una espada con mango de moruro o ébano con carga mágica (también veremos el porqué de esta carga). Se le pone también cascos de caballo, una bandera roja otra blanca, una muñeca que representa la esposa que tuvo, obtenida en el concurso de los diez, una cabeza y un bastón pequeño de ébano forrado con cuentas de su camino y rematado con cráneo de paloma, el cual señala sus virtudes.

Su collar lleva ocho cuentas rojas y 16 blancas intercaladas con 8 cristal. Al cerrar el collar se coloca una espada de plata o una rama de palma hecha en plata. Viste de blanco y lleva una franja roja transversal.

Si es Orisha de cabecera, se le pone así mismo una bala, 2 canillas de gallo comidas entizadas en plata, un chino, un porrón de agua, una cartuchera y afuera de la sopera, la canilla izquierda de una chiva, un alfanje, un diloggun en el medio, una flecha con su arco y un muñeco armado con cimitarra y escopeta en las manos, símbolo de sus guerras.

Su baile es fuerte y guerrero. Algunos lo consideran hijo de Oshagriñán y rey de Ketú. También se dice de él, que fue pendenciero, amigo de entrar en chismes y de la bebida, dado a las revoluciones. Sus hijos deberán usar la mano izquierda para ponerle sus ofrendas, ya que Obatala Ayágguna era zurdo.

Ahora bien, para comprender la deificación de este personaje histórico, debemos ubicarnos en tiempo y espacio con el nacimiento de la etnia Igbomina y la fundación de Ila-Orangun, una de sus ciudades más importantes y que fue producto de muchas guerras que hubo, para establecer sus pueblos. Esto nos da una idea de porque Ayágguna es asociado a las guerras.

Las evidencias lingüísticas y arqueológicas sugieren que la etnia Igbomina estuvo en esta área de la tierra yoruba, antes que las otras etnias que los rodean, con excepción de los Nupes y los Yagba. También debemos mencionar que, en el establecimiento de la paternidad espiritual de los yorubas, hubo básicamente dos eras, las cuales son conocidas como la Era de Obatalá y la Era de Oduduwa.

 

 

Tal parece que, al margen de los conflictos más recientes de los últimos dos siglos, los Oyó, los Ijesha y los Ekiti pudieron, en tiempos más antiguos, presionar a los Ìgbómìnà, capturando territorios en las llanuras y los relegaron a las tierras más accidentadas y de baja calidad en las colinas yorubas. Los Ìgbómìnà por su parte, parecen haber presionado a la vez a los Nupe y a los Yagba y ganarles territorio en algunos lugares, pero a la vez perdieron territorio con ellos en otros.

Así mismo, en las historias orales, de las cuales nos habla Abdul-Rahoof Adebayo Bello, en su libro A short history of Omupo. National Open University of Nigeria, Lagos. 2007, es comúnmente aceptado que el origen y ciudad de los Igbomina, proviene de la cuna de Ile – Ife y que Oduduwa fue su progenitor. Se estima que Oduduwa “descendió” en Ile – Ife, alrededor del siglo X durante el día (Siglo XIII según otras evidencias). Allí conoció a un sacerdote llamado Agiri-Logbon Agbonniregun y a algunos jefes que no lo aceptaban como su líder. Una de las versiones de las historias Orales, dice que, en aquel entonces, Oduduwa consultó el oráculo de Ifá, para saber qué hacer. Ifá le dijo que, a la orilla de un río, había una hermosa mujer y que ella sería su esposa y tendría un hijo que llegaría para resolver sus conflictos. Oduduwa vio a la mujer, cuyo nombre era Anasin Adetinrin a la orilla del río y la hizo su esposa.

Anasin Adetinrin dio a luz a un hijo varón llamado Ifagbamila (Ifá me salvó). Ifagbamila nació en un día conocido en el calendario oracular de Ifá como «Ojo Ila –ye Fun”. Oduduwa suplicó el apoyo del pueblo durante la ceremonia de nombramiento de su hijo. Los jefes le brindaron su total apoyo, ante el asombro de todos los asistentes. Oduduwa entonces, se consolidaba en el poder. Por lo tanto, antes de dispersarse, llegaron en grupo ante Oduduwa para brindarle su apoyo y lealtad como su líder y guerrero. Fagbamila se crio en Ipetumodu, según las directivas que dio el oráculo de Ifá.

Otras versiones dicen que Ifagbamila era nieto de Oduduwa, hijo de Okanbi, el único hijo de Oduduwa. En otras versiones, la madre de Ifagbamila, era la misma, pero en este caso no era esposa de Oduduwa, sino su única hija. Lo cierto es que según las historias orales que cuentan la salida de Ifagbamila de Ilé Ifé y el porqué del nombre de Ilá Orangun al pueblo que fundó, se desprende de que el Odu Ifá que le dio sus instrucciones fue Oshe Meyi, que dice: «Oro mi gun» o sea “Todo estaba bien y mis planes de vida son rectos». De allí el refrán que versa: «Ìlàjì ni mo pín, ọrọ mí gún» (Obtuve la mitad de las propiedades de mi padre, mi vida es recta), se convirtió en el nombre de Ila-Orangun.

A la edad de 13 años, Fagbamila, luego de las deliberaciones Ita-Ijero, concluyó su disposición a abandonar Ile-Ife y se separó de su padre para establecer su propio reino. Antes de irse, su padre Oduduwa lo bendijo, y aparte de darle la mitad de sus propiedades, le dio dos machetes llamados Ada-Ogbo, que se asegura que tenían poderes místicos y que mostraban direcciones, con los cuales despejaría su camino. Aquí, comenzamos a comprender el machete que debe llevar una carga mística, que debe hacer el Babalawo en tradición afrocubana. De hecho, es por estos Machetes Mágicos entregados a Fagbamila, que se genera el nombre de la etnia Igbomina. El nombre «Igbomina» o «Igbonna» se acuñó de la frase «Ogbo mi mo na» u «Ogbo mo na», que significa «Mi machete Ogbo me indica las direcciones».

Aparte, Oduduwa le dio un cetro de Autoridad (Opa Orere) para guiar su curso, un séquito de soldados, sirvientes, Igbemos, un seguidor por cada casa real para que lo acompañara y sirviera de ministro a Fagbamila, así como también un Ifá-Ajobo (Literalmente un Odu de Ifá, pero el contexto es que le dio Ifá o parafernalia de este) y Edanes de la sociedad Ogboni, para que lo acompañaran en su aventura de fundar su propio reino.

La búsqueda de su reino, llevó a Fagbamila a la orilla del río Níger y de la tierra Nupe. Una personalidad importante en el séquito de Fagbamila, era su madre «Anasin Adetinrin». En el curso de su búsqueda y sus batallas, Fagbamila llevó a sus generales Olomu Aperan, Onikoyi, Olugbon y Aresa, quienes lideraron guerreros yorubas para fortalecer el Ejército de Oranmiyan en Oyó Ilé, con el fin de ayudar a su hermano más joven Oranmiyan en Oyó y pudiese conquistar a los Ibaribas. Por lo tanto, Fagbamila fue apodado como Ajagun – Nla (Gran Guerrero), y se convirtió en parte de su nombre. Así, cuando se le abordaba, era llamado FAGBAMILA AJAGUN NLA ORAN-MI GUN ILE – NLA, el primer Orangun (Rey) de Ila en Igbo Ajagun – Nla y estableció un reino. De hecho, históricamente hablando, Orangun (Orungan para los afrocubanos), era AJAGUN-NLA, aunque los afrocubanos lo tratamos como dos deidades diferentes.

Paul O A Dada en su libro A brief history of Igbomina (Igboona), or, The people called Igbomina/Igboona Matanmi Press, 1985, nos dice que la evidencia arqueológica y lingüística indican que la etnia igbomina definitivamente precede a la era de Oduduwa, lo cual es demostrado por las tradiciones orales y por las migraciones de la realeza y de la no realeza del Ilé Ifé de Oduduwa, quienes encontraron dinastías existentes en esos lugares y las desplazaron, absorbieron o subyugaron. Lo cierto, es que la deidad adorada para la época, era Obatalá y de allí parte la asociación con esta deidad. Es por ello, que Ifagbamila Ajagun-Nla, pudo haber llegado a Cuba, como un camino de Obatalá y no de Oduduwa y dio paso a la españolización del nombre a Ayagguna.

Toyin Falola, académico de la universidad de Texas en Houston, en su libro, Yoruba Gurus: Indigenous Production of Knowledge in Africa, Africa World Press, Inc. (1,999), página 259, nos dice que Ajangun Nla, primero permaneció en Odo Ehin, antes de moverse a un bosque espeso que fue nombrado en su nombre, como Igbo Ajagun Nla o Bosque de Ajagun Nla. Ajagun Nla fue un gran y valiente guerrero. El ayudó a su hermano menor el Alaafin de Oyó a luchas contra los Fulanis y los venció. También luchó contra los Nupe (Tapa) y capturó muchos esclavos, entre los que se encontraba Elenpe que luego se convirtiera en el jefe de los guerreros de Ajangun Nla. Elenpe o Elempe, rey de los Nupe para la época era el padre de la madre Changó (abuelo materno) y abuelo o tío abuelo de Oyá. Interesante como la historia, va tomando forma.

Finalmente, podemos ver la deificación de Ajagun Nla, cuando otra historia tradicional sostiene que ILA fue corrompida por NLA (grande). Esto se ha racionalizado, llamando al hecho de que Fagbamila heredó a todas las esposas de Oduduwa que luego fueron alojadas en una gran mansión. Fagbamila se denominó posteriormente «ORAN-MI-GUN-ILE-NLA», el origen del título completo ORANGUN ILE NLA. FAGBAMILA AJAGUN-NLA, fue un líder valiente, poderoso y Gran Guerrero. Dirigió a Olugbon, Aresa, Onikoyi y Olomu Aperan en varias guerras, para ayudar a su hermano menor, Oranmiyan, el primer Alaafin de Oyó a conquistar los Ibaribas y los Nupes. Reinó en IGBO AJAGUN-NLA durante años. Fagbamila Ajagun-nla, según la evidencia tradicional, no murió, sino que se HUNDIÓ EN EL SUELO. Esta sola afirmación, hace creer que la existencia de una deidad llamada «EBORA ILA» que está bajo la custodia de Abodiyo, un jefe de Ila-Orangun, es el espíritu de Fagbamila.

Como se puede ver, a todas luces, su reputación de guerrero lo precede por todas partes y tan solo por su nombre, podemos darnos cuenta del porqué. Espero sinceramente que este pequeño escrito les haya gustado y de esta forma conozcamos “Caminos” de nuestros Orishas, que como es claro, son personajes históricos deificados en la propia tierra yoruba, por sus proezas e importancia en sus respectivos pueblos y etnias, lo cual a su vez demuestra que, en Cuba, se quiso mantener la religión, respetando en cierta forma, las creencias de todas las etnias que llegaron a la isla.

Tu amigo de siempre,

Águila de Ifá

Foto de MODELAJE, no de ceremonia, cortesía de la talentosa artista cubana Leslie Loyola, Matanzas, Cuba.

 

 

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