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Si analizamos esto, Asowano no tenía itan (Itá) ninguno, ni por Erindinlogun (Diloggun) ni por Ifá. Como Ifá llegó a Benin, suponemos que los seguidores de Asowano, al ver que en tierras yorubas se le hace itan a todos los Orisha, ellos hayan determinado hacerlo por medio de Ifá

Uno de los temas más controversiales, son quizás las ceremonias de este Orisha, que es probablemente uno de los más respetados y queridos de nuestra Tradición. Asowano, en nuestros documentos afrocubanos se dice que fue expulsado de tierra yoruba y llegó a ser rey en Dahomey, actual República de Benin, donde lo que realmente se adoran son los Vodun (de donde se deriva el Voodoo o Vudú, practicado en Haití y Nuevo Orleans) y no los Orisha. Si analizamos esto, Asowano no tenía itan (Itá) ninguno, ni por Erindinlogun (Diloggun) ni por Ifá. Como Ifá llegó a Benin, suponemos que los seguidores de Asowano, al ver que en tierras yorubas se le hace itan a todos los Orisha, ellos hayan determinado hacerlo por medio de Ifá, sistema que en aquella tierra es llamado Fa, Afá o Dafá, los encargados en esa tierra de realizar estos itan y estos rituales, eran los llamados Bokonos, que es como los Arará (dahomeyanos) le llaman a los Babalawos en aquella tierra.
Sin embargo, esto mismo ocurre en Cuba, aunque de manera mucho más pacífica. A raíz del incidente que dio como resultado lo que se conoció como La División de La Habana, Ma Monserrate “Apóto” González (Obá Tero), acompañada del Babalawo Ño Remigio Herrera, mejor conocido por su nombre Lucumí, Adeshina, quien en 1828 fundara el Cabildo Lucumí Santa Bárbara en el 175 de la calle Dahoiz esquina con Manzaneda, por lo que era bien conocido en Simpson, hizo un viaje a Matanzas para acompañar a Obá Tero y los tambores que serían utilizados en su cabildo, así como para introducir a la sacerdotisa y los tambores Batá a la comunidad de Orisha de esa región cubana. Recordemos que Adeshina era Olubata.

Se puede deducir entonces que Don Remigio Herrera Adeshina fue la conexión a través de la cual Obá Tero vino residir en Matanzas. Para el momento en que Obá Tero se mudó a Matanzas, los dos habían establecido una cercana y confiable amistad. Según todas las fuentes, eran aliados inseparables. Tanto confiaba Adeshina en Obá Tero, que permitió que ella consagrara a su hija Josefa Pepa Herrera (Echubí) como sacerdotisa de Elegba. De hecho, el cabildo que Obá Tero dirigió en Simpson, fue el mismo Cabildo Lucumí Santa Bárbara que Adeshina había establecido originalmente allí después de su emancipación (Ramos, 2008).

Las tensiones Oyó y Egbadó para la época eran grandes, lo mismo que los Oyó con los Arará, sin embargo parecían atenuarse a gran velocidad. En una fiesta que no ha podido ser definida, pero que se sabe debía ser muy importante, ya que a esta fiesta asistieron Oba Tero y la más importante autoridad religiosa Arará Doña Micaela Arzuaga (Melofo), que había fundado el Cabildo Arará Sabalú en esa ciudad, crearían una alianza fuerte entre los dos grupos. Antes de esta fiesta, los Arará no “coronaban” a sus sacerdotes y sacerdotisas. En vez de esto, ellos consagraban un Fodún (vodún), según lo dictaba la necesidad individual, preparando e instruyendo al devoto en los detalles relacionados con esa deidad, de modo que él o ella pudieran atenderla correctamente.

Durante la fiesta, había una joven llamada Heredia, conocida como Florita, quien era hija de Ochún, pero que a ese día no había sido consagrada y se encontraba bailando los tambores en la parte posterior del cuarto, tal como corresponde a los que no están iniciados. En un momento de la fiesta se montó Towosi (Un Vodun Arará relacionado con la muerte y sincretizada como Yewá en Lucumí) y a la vez se montó nada menos que Ochún. Dos deidades de dos panteones diferentes, montadas en la misma fiesta y bailando juntas. Fue entonces cuando Towosi le pidió a Ochún, su hija Florita, diciéndole que la haría grande en su tierra, Ochún accedió, ante la mirada atónita de todos los presentes y si las diosas ordenaron que esto fuera así, no quedaba más remedio que seguir los deseos de sus deidades y aceptar su dirección.

De esta forma Florita fue consagrada en Towosi en un ritual dirigido por sacerdotes y sacerdotisas Arará y Lucumí. En la ceremonia, ella se llamó Afoare. Obá Tero dirigió el ritual como Obá Oriaté y haciendo esto, ella comenzó el proceso de enseñar la ceremonia del Kariosha y el uso de los oráculos Lucumí a los Arará, quienes eventualmente incorporarían mucho de este conocimiento en sus propios rituales. La proximidad geográfica de estas dos etnias en África Occidental no puede ser ignorada y es altamente probable que la difusión precediera su reencuentro en Cuba. Muchas de las ceremonias que se cree que Doña Obá Tero compartió, pudieron no haber sido nuevas para los Arará. Posiblemente, los rituales practicados por Doña Obá Tero pudieron haber simplemente reanimado los rituales inactivos de los Arará en Matanzas, permitiendo que prosperaran y coexistieran con los rituales Lucumí.

Uno de los muchos ejemplos posibles de esta “Revitalización”, es el uso actual por los Arará de Diloggun y cocos para la adivinación. Aunque los Arará habían utilizado Diloggun y los cocos para el ritual de adivinación en Dahomey, las fuentes enfatizan que no habían hecho uso de estos oráculos en Cuba, por lo menos no hasta que Oba Tero los compartió con ellos. Siguiendo los patrones del ritual de consagración Lucumí, el Arará ahora consagra un sistema de Diloggun, para cada Vodún a la hora de la ordenación del Asió (el “Iyawó” Arará) y al tercer día de la consagración, tal como los Orishas Lucumí, cada Vodún ahora comunica las prescripciones y proscripciones con el oráculo del Diloggun. Fue Doña Oba Tero quien sirvió de puente a las dos Etnias en pugna y las unió, dando como resultado a la vez, la consagración Lucumí de esta deidad. Es el mismo William Bascom, que nos dice que los caracoles también los usaban en Dahomey:

“Puesto que la adivinación de Ifá es empleada por los Ewe y Fon, al Oeste de los Yorubas y por los Benin Edo al Este, y quizás por otros pueblos vecinos, sé de solo un informe de la adivinación de los 16 caracoles en África el cual puede no referirse a los Yorubas; (Esta es una nota-resumen de Maupoil, de Dahomey)”.

Es por todo esto que las consagraciones Lucumí, emplean los cantos en Arará, ya que ambas tradiciones fundieron a esta deidad en Cuba. Pocos conocen la historia y llaman la consagración de San Lázaro Lucumí, un “invento”. Lo cual es falso. Claro que muchos religiosos tienen preferencia por la consagración Arará, ya que en esta lo entregan Hijos de Asowano Ararás. En esta ceremonia, es en la que participa el Babalawo, ya que el Itá de esta deidad, era hecho en Dahomey por los Bokonos. Nunca hemos comprendido el porqué la mayoría de nuestros religiosos, piensan que la historia de nuestra religión se quedó congelada con lo que sabían nuestros viejos. Los Negros libertos hicieron tantos viajes en busca de sus secretos y ritos a su tierra original, que a la vez fueron ampliando los ritos a como tenemos la religión hoy. Pero muchos parecen querer hacer ver que con esos conocimientos nos congelamos.

Efectivamente Afoare llegó a ser la sacerdotisa Arará más renombrada de Simpson, revitalizando los rituales Arará con una nueva energía proporcionada por la tradición Lucumí. La mayor parte de los Arará y los Lucumí en Matanzas pusieron de lado sus rivalidades políticas con las que vinieron de África y permitieron que las semejanzas en las creencias se fundieran. Actualmente, hay una fuerte unidad entre las dos comunidades religiosas en Simpson. Tanto los Lucumí participan activamente en las ceremonias Arará y viceversa, algo que ambos grupos dicen que era algo nunca visto hasta de la llegada de Doña Obá Tero a Matanzas.

No podemos esperar a que los Arará hayan incorporado Diloggun, cocos y más tarde el uso del “Bokono” y los Lucumí se hubiesen ido con las manos vacías. De hecho, el San Lázaro Lucumí en algunas casas, habla por Diloggun (algo que es característico de ciertas regiones de Nigeria, tal como lo identificó Bascom) y varían sus parafernalias.

La adivinación con 16 caracoles es empleada en los cultos de Orishala (Obbatalá) y otras “deidades blancas” y en los cultos de Eshu, Chango, Oyá, Ochún, Oba, Yemayá, Nana Buruku, y, en algunas ciudades, Ochosi y Shopona. (Bascom; Introduction, Sixteen Cowries: Yoruba Divination from Africa to the New World

Sabemos que en Arará, ni siquiera se lavan caracoles, de allí el uso del Bokono, pero el San Lázaro Lucumí señores, sí existe ¿Qué es una mezcla en Cuba? Si lo es, ya que sus cantos son en Arará, pero fue incorporado y lo cierto es que se dio. Aunque en lo personal, los autores consideran que llamarlo Lucumí es errado, ya que históricamente y por su origen en Cuba, debería llamarse Asowano Egbado, ya que esto nos vino por ese lado. De hecho, esta fusión no es extraña en las regiones limítrofes con Dahomey y Nigeria, ni en las regiones de Togo, República de Benín y Ghana, donde gran población de Yorubas, vive rodeada de Ararás y le rinden culto a Asojuano.

En Matanzas hoy en día, hay dos Cabildos Arará, uno es Mahinu4 – Majinú (Magino). Uno de ellos pare, el otro no. De Matanzas salieron las consagraciones de Asowano para La Habana. En Pogolotti se asentó buena fuente de conocedores de esta deidad, pero tuvieron que seguir los pasos de adaptar el Arará al Lucumí, ya que en La Habana los Lucumí seguían siendo recalcitrantes en cuanto a la imposición de las consagraciones Oyó o de lo contrario, no los dejaban ejercer su sacerdocio, por lo que dieron Asowano en Arará, compartiendo con Olorishas Lucumí. De ahí vino mucha mezcla, pero realmente de tierras africanas, no se conoce ninguna casa donde se hayan dejado raíces o se conozcan consagraciones realmente yorubas.

En Nigeria si existen casas plenamente yorubas que son adoradores de esta divinidad, como Sampona, Sakpata u Obalú Ayé, pero su adoración es diferente y por supuesto no se asienta, ya que en estas tierras su adoración es una forma de respeto y para un Yoruba sería inimaginable coronar las epidemias y las enfermedades. De hecho, el Odu Oggunda Meyi de Tradición Nigeriana, es el que indica como es la adoración de Babalu Ayé de forma Yoruba, lo cual se puede ver claramente en el siguiente Ese Ifá:

En el Signo Oggunda Meyi, después que Olodumare creó a las 401 deidades entre masculinas y femeninas, solo faltaba el que pudieran engendrar y enterados todos de que Orunmila había hecho sacrificio para Aiye y que esta era ya capaz de tener hijos, no perdieron tiempo para ir donde el gran adivino y testigo de la creación, para que les realizase adivinación con el mismo objetivo.
Solo Ikú y su esposa Arun estaban enojados con Orunmila, porque este obstaculizaba en Orun su trabajo y no acudieron a él, hasta que un día, por su propia parte, Arun fue donde Orunmila pues ella deseaba tener hijos de Ikú. Orunmila le hizo el sacrificio indicado y ella quedó embarazada consecutivamente en los meses subsiguientes. Así fue como Arun parió a; La convulsión (atapo), la locura (asiere), la infección y a la deformidad (Aroni). De estos cuatro nacieron 603 nietos y bisnietos de Ikú y Arun.

Todos ellos en Orun eran inofensivos. Pero un día en que todas las deidades por turno iban descendiendo a Aiye, Echu por mandato de Oloddumare trajo a la tierra a todos los hijos de Ikú y Arun introduciéndolos dentro de un inmenso animal.

Por otra parte, había un cazador llamado Atapa Olori Ode, que al llegar a la tierra venía con ambiciones desmedidas y fue por adivinación donde Orunmila, que le dijo que debía ser precavido y no ser avaricioso, pues esto le acarrearía un gran desastre a él y a toda la humanidad. Orunmila le hizo sacrificio a Atapa Olori Ode y a partir de entonces este comenzó a cazar en abundancia todo tipo de animales.

Un día Atapa Olori Ode se encontró con el gran animal traído por Echu pastando en un llano y fue a lanzarle su flecha cuando el animal comenzó a hablarle y le dijo: “No me mates, ¿Qué es lo que deseas?” – Atapa Olori Ode le dijo: “Quiero un palacio y mucho dinero”. El animal le respondió: “Regresa a casa que tus deseos serán cumplidos”.

Cuando Atapa Olori Ode regresó, se encontró todo lo exigido al extraño animal, por lo que regresó a amenazarlo nuevamente para exigirle más dinero y poder. Sucedió lo mismo que la vez anterior y así lo hizo varias veces. Unos días después, fue por adivinación donde Orunmila y este le indicó que cesara en sus peticiones, ya que era demasiado y ya él era un rey que tenía suficiente para vivir sin temores.

Transcurridos menos de 21 días, Atapa Olori Ode cegado por la ambición y desobedeciendo las indicaciones de Ifá, fue donde el animal y le exigió ser el dueño de la tierra (Babalú Ayé u Obaluwaye). El animal se negó argumentando que ese poder solo lo podría otorgar el propio Olodumare. Atapa Olori Ode continuó en su capricho y el animal le dijo: “Si quieres ser en realidad Obaluwaye, entonces lanza tu flecha, pues pensándolo bien solo matándome lo lograrías”. Enseguida Atapa Olori Ode lanzó su flecha y un gran estruendo se sintió en toda la tierra, habían escapado del interior del gran animal todos los hijos de Ikú y de Arun y al primero que enfermaron gravemente y mataron fue a Atapa Olori Ode. Todos los humanos y animales sabedores de que solo Orunmila era respetado por los hijos de Arun e Ikú, por ser él quien les había ayudado a nacer, acudieron prontamente a donde este para que los salvara de las plagas.

Orunmila entonces dictaminó que fueran al bosque recogieran los restos de lo que había quedado de Atapa Olori Ode y que esto lo metieran dentro de una cazuela de barro y le taparan dejándole algunos orificios solamente, que le hicieran un trono, le sacrificaran obuko ko epon si y lo adorasen como Obaluwaye o Shopono, pues era el título que antes de morir le había sido conferido y que a partir de entonces las enfermedades azotarían a la humanidad.

Anotaciones Privadas de Águila de Ifá

Como se puede apreciar en Nigeria existe el culto a Obalú Ayé y sus atributos, pero siempre debemos conservar en mente que esta es una forma Yoruba de adoración a una deidad propia, ya que Yoruba y Dahomey, son dos reinos distintos con sus propias creencias y que para ellos se trata de dos deidades TOTALMENTE diferentes y con personalidades propias. Por ello, es que no se encuentra una ceremonia netamente Yoruba para coronar a esta deidad. Inclusive, hoy en día, aun se ve en Cuba, que se “levantan” Ararás para las consagraciones de Asowano Lucumí, pero realmente en Cuba, quien dio a conocer a Asowano, fueron los Arará. Otro cosa que debe ser tomada en cuenta, es que en Nigeria, si existían Olorishas consagrados en Shopono, pero su culto fue prohibido por el gobierno nigeriano en 1960, bajo los cargos de que sus sacerdotes esparcían la viruela para obtener la propiedad de sus víctimas.

Para que se pueda apreciar la diferencia de la Deidad en Dahomey, con respecto a los Yoruba, podremos ver que los ritos de Curas Medicinales utilizan una maraca compuesta por cascabeles y semillas, a la cual llaman ASON, considerada medicina o maraca medicinal, tomando en cuenta que los africanos no solo hablan de medicinas físicas, sino también de medicina espiritual, mental y emocional, o sea una religión con un marco Holista. Para ellos, esta Maraca tiene un lenguaje particular, que solo son capaces de comprender los iniciados. Esto es muy cierto en lo que concierne a la parte Dahomeyana y que es fundamental en el Voodoo en América. Para las creencias Afrocubanas en particular, esta maraca se confecciona con Güiros Criollos grandes de cuello largo, vaciados y adornados con una malla de cuentas y rellenos de semillas, con el cual se hace música para la deidad.

En cuanto a la segunda parte del nombre, WANO, su significado en Dahomey (Dialecto Mbembe) es: “EXTRAÑO HOMBRE DE DIOS”. Si unimos Ason (Medicina como tal) y Wano, tenemos que la traducción literal sería: “El extraño hombre de Dios con la Medicina que Cura”.

Otro factor de gran importancia es que Asowano es considerado por la historia oral de la región de Dahomey (Hoy República de Benin), un personaje histórico quien era un rey NUPE de la región de Tapa (Tákua). Para los Arará, a pesar que esta deidad está ligada a las enfermedades, esta relación tiene que ver con la Salud o sea la curación, motivo por el cual para ellos no es un Tabú ni mucho menos una locura “Coronar” a dicha deidad. Cuando ambas deidades tuvieron su encuentro en Cuba, se vieron las similitudes que estas mantenían hasta en el receptáculo y fueron fundidas en una sola y de ella surgió airosa una de las deidades más adoradas y queridas del Panteón Afrocubano: SAN LÁZARO.

Ahora veamos el nombre de Ason que tiene una gran relevancia, ya que vemos que en la Tradición Afrocubana, vemos un Pataki que dice como los Yoruba botaron a Ason de su tierra y este se fue a vivir en tierra Dahomey donde se convirtió en rey. Es este mismo Pataki el que explica que después de verlo consagrado, los Yoruba lo comenzaron a venerar y él los repudió por lo que le habían hecho. Este Patakí nos deja claros en que los Yoruba solo lo veneran, pero no lo asientan ni lo consideran Orisha Alagbatori de nadie. De hecho, en Nigeria a esta deidad se le adora en un atributo que consiste en un trono donde va una cazuela de barro sellada dejándole algunos orificios solamente y le sacrifican, lo que como se puede ver, es un atributo muy similar al Arará también.

Esta parte de la historia, es capaz de contarnos muchas cosas, pero lo más importante es que podemos observar, porque una consagración de Asowano Lucumí, no cuenta con cantos en ese dialecto. Los cantos para los rituales de Asowano son Arará. La fonética es completamente diferente, los cantos que ellos emplean para todo, es completamente diferente. Solo por citar un ejemplo, cuando nosotros en los ritos Yoruba quitamos las plumas decimos: Huhu (Jujú) y por su parte ellos cantan:

Asokere madosa, erufu fu naka we… Como se ve, cantos y rezos son diferentes y a la vez muy guturales. Cuando ellos cantan, cantan muy diferente al yoruba o Lucumí. Los cantos que emplean para cada cosa, es diferente a los que usamos nosotros en la Ocha. Estas diferencias se ven a todo lo largo de todos los ritos de ellos, incluso los cantos son diferentes de un cabildo a otro. Esto hace variar totalmente la forma ritual de consagración.

Una cosa que debe quedar muy clara, es el hecho que en una ceremonia Arará, no hay Ori Até. Eso no existe en Arará, ya que este cargo es netamente Lucumí. El cargo de Ori Ate es, si el rito es Lucumí. No se debe confundir esto, bajo ningún concepto. Pero tampoco es imprescindible que la ceremonia Lucumí la oficie un Ori Ate. Que existan Ori Ate que conocen los ritos de Asowano y los dirigen, es otra cosa, pero el cargo ni para una consagración Arará ni para una Lucumí, son necesarios. No inventemos cargos que no existen en esta consagración particular.

En la consagración Arará esta debe ser hecha o entregado por sus hijos, consagrados en Asowano en Arará. Cuando ellos hacen sus ceremonias, no llaman ni tienen porque llamar a un Ori ate, pues Ori Ate es de regla Lucumí y el Arará es otra regla muy aparte como ya hemos indicado. Los Arará tienen un lavatorio muy diferente, no es igual al Lucumí. Sus hierbas son muy específicas y muchas de estas incluso las respeta la Regla de Ocha/Ifá Lucumí y no las pone en los Omieros. Tienen sus propios cantos, su propia lengua, no tienen nada que ver con el Lucumí. De hecho, hasta sus tambores son diferentes, ya que una de las características de la música Arará, es el uso de los aplausos y la percusión con el cuerpo.

Como todos sabemos, los Lucumí (yorubas) venían de varias partes de tierra Yoruba y los Arará venían de diferentes etnias del Dahomey. En tierra Yoruba se adora Orisha y en tierra Dahomeyana se adora Vodun. De aquí, que existe una gran gama de sincretismos con las divinidades Yorubas, pero que no son lo mismo. Hoy en día muchos cantos de una vertiente se le agregaron a la otra y muchos cantos de Yemayá, por ejemplo, se refieren a Aferekete. Esos cantos son Arará (Dahomeyanos), donde se adora a Aferekete (Afrekete) y la sincretizan con Yemayá. Donde se dice que Jebioso es Aggayú aunque para los Fon es Changó, pero realmente Jebioso es Jebioso y Aggayú es Aggayú. Muchos cantos se le cantan a Changó y a Aggayú, pero son cantos de la vertiente Arará. Siempre es bueno que cada quien sepa que una cosa es yoruba y otra muy diferente es Arará. Como vemos también hay ciertos desacuerdos, por parte de miembros de la Regla de Chisme, en el hecho que los Babalawos no son los que hacen el Itá de Asowano. Los “Sacerdotes” de la Regla del Chisme se llaman “Bokones”. Como siempre, a estos señores les gusta acusar a los Babalawos de la Regla Ocha/Ifá, de usurpar lo que no les corresponde, hasta en las reglas que no les corresponden, con largas disertaciones, que no se ajustan a la verdad. Claro que existen Babalawos y Olorishas que si usurpan lo que no les corresponde también, pero eso lo discutiremos en otro capítulo.

 

 

Si bien es cierto que en las tradiciones Arará, la gran mayoría los Itán del Vodun son escuchados de un caballo montado, no sucede de esta forma en el mismo Benín5 ni en Cuba. Desde Benín, el Itá de Asowano es mediante Ifá, al cual. Como hemos dicho, llaman Afá, Fá o Dafá. Muchas veces esta forma de adivinación también se conoce como Fa-Ahid goun. Los Odus como los llamamos en Ifá Yoruba, son conocidos como Yeveh Vodou en Arará. Los Yeveh Vodou, al igual que en Ifá tienen un orden jerárquico y sus nombres obviamente varían aunque se puede notar similitud en algunos. Estos van de la forma siguiente: Gbe-Mejie (Ejiogbe), Yeku-Meji (Oyekun), Woli-Meji (Iwori), Di-Meji (Oddi), Abla-Meji (Obbara), Akla-Meji (Okana), Loso-Meji (Iroso), Wele-Meji (Ojuani), Guda-Meji (Oggunda), Sa-Meji (Osa), Lete-Meji (Irete), Tula-Meji (Otura), Turukpe-Meji (Otrupon), Ka-Maji (Ika), Ce-Meji (Oshe) y Fu-Meji (Ofun). La figura de la Odu Yoruba es conocida como Ma-wu en Arará y se dice, que al igual que el sistema de Ifá Yoruba, es la que da el Ashé al Bokono. Al Ékuele lo llaman Pélé y los Ikines son llamados De-kí. A los Vodun los llaman Mami (Wata). Este sistema es utilizado en Togo, Ghana y República de Benin, para todas las ceremonias importantes, incluyendo las iniciaciones. Es falso que esto se inventara en Cuba o es usurpado por los Babalawos. En Cuba, a falta de Bokonos que fueron pocos o nulos los que llegaron, se utilizó al Babalawo Lucumí y en el caso específico de Matanzas, en muchas casas ese papel lo desempeñó Don Remigio Herrera, Adeshina.

Este carácter secreto de la religión arará explica en parte la falta de estudios sistemáticos de su sistema de culto. No sabemos cómo hay “expertos” que pretenden ubicar a personajes exactos en un sistema que desconocen, no por ignorancia propia, sino porque el sistema es realmente cerrado. Peor aún, esto es documentado en 1954, por la misma Doña Lydia Cabrera, pero aún así muchos “culpan” a Doña Pilar Fresneda de haber incorporado a los Babalawos en los ritos Arará de Asowano. Esto requiere un mejor análisis por parte de lo poco que podemos saber de la historia de esta Regla en Cuba.

La cultura originalmente Arará en Cuba, se hallaba sobre todo en la región occidental y en algunas de las provincias centrales de la Isla. Es preciso reconocer que debido al sistema religioso muy cerrado del régimen Arará y a los obstáculos que ello trajo a la transmisión de la herencia cultural a los ajenos a dicho grupo étnico, la cultura Arará no logró tener influencia en la región central de Cuba, lo que explica la desaparición temprana de estas tradiciones en esta zona. Para ahondar más en esto del Bokono en Cuba y no se quiera decir que es falso, podemos remitirnos al estudio etnológico El Monte, de Doña Lydia Cabrera y veremos que en su página 22, ella misma catalogaba como más prestigiosos a los Bokonos que a los Babalawos. Si leemos minuciosamente y de la forma correcta este estudio, que muchos equivocadamente toman como un libro religioso, podremos ver que dice lo siguiente:

“La regla Arará – Arará Dahomey – menos numerosa en la provincia de La Habana que en MATANZAS, goza de un gran prestigio. Se la considera muy estricta y refractaria a comunicar sus secretos a los blancos. La lengua que hablan sus BOKONOS, el Arará (Ewé) es difícil de aprender y pronunciar, así como los cantos litúrgicos. Y es muy costosa. Lo cual aumenta su prestigio. Los “derechos” que cobran sus sacerdotes, son los más elevados. Una consulta al adivino de Regla de Ocha vale $1.05. En la Arará $2.05”. (Cabrera, 1954) .

Desde Matanzas, la Sacerdotisa de Asowano Doña Pilar Fresneda (Asonsiperaco), se estableció en Guanabacoa, a comienzos del siglo XX. Doña Pilar era hija de una esclava Arará llamada Doña Ma Francisca Fresneda y Doña Pilar fue consagrada por una de las fundadoras del Cabildo Sabalú. Pilar y su famosa Madrina Doña Taurina Montalvo (Enujere), eran las principales Sacerdotisas que entregaban Asowano a los Babalawos de la Habana. Doña Pilar, fue la madre de dos distinguidos Babalawos: Víctor “Abuela” Rodríguez Fresneda y Bartolo Rodríguez Fresneda, que fuera iniciado nada menos que por el Babalawo que fue instrumental en la instalación de Oba Tero en Matanzas: Ño Remigio Herrera Adeshina. Debemos recordar, que Adeshina, tenía estrechos vínculos de amistad con Oba Tero, quien a su vez fuera el eslabón que unió a los Cabildos Arará con los Lucumí en Matanzas y que no es casualidad que sea el mismo Cabildo, de donde viene Doña Pilar Fresneda.

Por su parte, Doña Taurina Montalvo, se casó con un ahijado de uno de los Babalawos, más prestigiosos y considerado como uno de nuestros pilares religiosos, Don Bernardo Rojas. Desde un punto de vista migratorio, el génesis de la Rama Sabalú, fue Doña Pilar Fresneda, Doña Taurina Montalvo y sus ahijados. Desde la perspectiva de “intercambios”, y que se “extendiera” el Panteón de Ifá de La Habana, se debió a las relaciones entre Los Oluwo Popó (nombre de los sacerdotes de Asowano en Arará) y “sus” Babalawos, particularmente en la Casa de Don Bernardo Rojas. Por su parte, los Oluwo Popó masculinos del Cabildo, necesitaban de las herramientas de Ifá para que pudieran restituir parcialmente lo que le correspondía al BOKONO, del sistema de Fá del Dahomey, a través de las iniciaciones a los Babalawos de la Habana, ya que muy pocos o nulos quedaban para la época. De esta forma, los Babalawos le dieron a los Oluwo Popó el derecho de adivinar con el Ékuele. El Sacerdote Arará salía de esta ceremonia con el nuevo título de: OLUWO POPO AWO BOKONO. Utilizando el Ékuele, este sacerdote teóricamente podía saber la voluntad de los Vodun Arará, ya que las creencias ortodoxas Arará establecen que no tenían Caracoles y por consiguiente debían hablar a través de Fá. Sin embargo, en la práctica, la tarea del Bokono, la hace el Babalawo Lucumí, a pesar que el Diloggun fue entregado a los pocos Arará de La Habana, por nada menos que Efunshé.

Como se puede observar, la transición de Bokono fue el paso lógico que encontraron los Arará al llegar a la Habana y no fue de ninguna manera una imposición. Esta fue una evolución causada por las circunstancias. Ni los Cabildos Ararás más recalcitrantes, llamaron invento a esta práctica. Los reclamos de los Arará contra el San Lázaro Lucumí, se deben a otras razones, que nada tienen que ver con los Babalawos. El reclamo de los Arará, hoy en día, tiene que ver con la práctica Lucumí de hacer San Lázaro con Oró a Obbatalá, Ochún o Yemayá. Dos cosas muy diferentes y las controversias son entre Oluwos Popós y Olorishas.

En Brasil podrá verse una de las costumbres clásicas del Arará, de hacer el Itan de Asowano por medio del Orisha montado, pero eso en Cuba no pasó. En Brasil puede deberse al hecho que llegaron pocos Babalawos, así que asumimos que llegaron mucho menos Bokonos. Es por ello que allá tiene que venir Asowano, ya que en Brasil no se le tira Diloggun (a pesar que ellos lo manejan), pero en Cuba no se hace itan de esa forma, sino que se espera al itan de Ifá. De hecho en Cuba, cuando se hace itan, después de terminado, se le invoca a Ifá en Arará y después pasan todos con un canto (que pondremos a medias por aquello de los malos ojos):

Nito se ose ose nito Bokono bose nito…
Es el Iyefá del Bokono, el que sella el Yarará…
Sabemos que esto es una mezcla, pero no es una mezcla que se haya dado enCuba. Eso es de lo que hoy es la República de Benin. De hecho los Ewe de Togo y Ghana, históricamente han sido los representantes de los albores de la civilización Fon y comparten un sentido de identidad e historia de una migración, que se cree que fue de Oyó en Nigeria y la cual se conmemora anualmente. Lo de posesionarse en un Vodun para hablar, es correcto, se ve hasta en Haití, pero eso no es costumbre yoruba, eso se practica mucho en Arará durante la consagración, pero si suponemos que esa sea la primera fuente de “itan” que ellos tenían, según lo indicado en párrafos anteriores. Recordemos que había también otros Cabildos para la época y que estos también tenían sus propias prácticas. Desde siempre, los Bokonos consagrados en Afá, han sido los que realizan el itan, lo que no es algo nuevo. Pero en Cuba podemos ver que se dio la necesidad de buscar Babalawos Lucumí y el enlace más probable pudo venir de Oba Tero y el Babalawo que la ayudó a establecerse en Matanzas: Don Remigio Herrera Adeshina o uno de sus descendientes. Dejemos ese mito y esas teorías de que los Babalawos tratan de apoderarse de las cosas, solo por el capricho de decirlo y analicemos a la luz de hechos, lo que vayamos a decir, para no caer en el sacerdocio de los “Bokones”.

También hemos visto como algunos Babalawos dicen que entregan Asowano Arará. Los Babalawos no entregan Asowano Arará, los Babalawos que tienen Asowano Arará, pueden participar en sus rituales, pueden sacrificar, pueden realizar el itan, pero de allí a que el Babalawo entregue Asowano, es falso. Esta es otra de las atrocidades que hoy también se hacen cuando no se debe hacer, solo por ganarse unas monedas. El Babalawo, no entrega Asowano, eso es mentira. El Babalawo participa en las ceremonias Arará, pero no es que este llega a una ceremonia y dice aquí estoy para sacrificar. Un Babalawo puede sacrificar en los rituales de Asowano, pero debe saber como se sacrifica en Arará, ya que además los cantos cambian, los rituales son diferentes. Claro que se podrá argumentar que los Omo Asowano pueden ir cantando, pero entonces ¿Para que va a la matanza? ¿A meterle el cuchillo al animal? ¿Solo a eso? Pues si es solo a eso, mejor quédese en su casa. Los Babalawos que tienen Asowano y les gusta participar en estos rituales, deben aprender a cabalidad su trabajo en ese ritual o de lo contario, no vaya.

No es difícil ver como se fundieron las creencias Lucumí y Arará en Cuba. Podemos verlo a la vez, en los hechos históricos que nos dicen que a Oba Tero, no solo los Egbadó tienen una deuda de gratitud, sino también los Arará y los mismos Oyó y que los Sacerdotes de Ifá no estamos exentos de esta deuda, ya que gracias a ella, también se pudo tener Olokun y gracias también a la tenacidad de una de las más grandes Iyalochas que ha dado la historia de Cuba, Doña Ferminita Gómez. Pare de contar.

Aprovechando el cierre de este capítulo y por circunstancias que hemos podido ver en algunas partes, muchos “autoproclamados” Egbadó, lo hacen para declararse abiertamente “Antibabalawos”, cuando lo cierto es que ni son Egbadó porque no nacieron de una sopera Egbado, ni conocen la historia. Fue por un Babalawo, que las tradiciones Egbado, pudieron sobrevivir en Matanzas y en un cabildo netamente Lucumí. Fue ese mismo Babalawo el que les construyó y consagró sus tambores, por lo que si hay alguien a quienes los Egbadó de Matanzas, tienen un profundo cariño y respeto es por Ifá, ya que deben la supervivencia de sus tradiciones, precisamente a un Babalawo, pero algunos, tal como malos hijos de una buena madre, reniegan de Ifá y sus sacerdotes, que en este caso particular, solo es para estafar a los incautos con deidades inexistentes y ceremonias inventadas. De hecho, la historia cuenta que el rápido crecimiento de la reputación de Obá Tero como sacerdotisa, fue impulsado en gran medida por la afirmación de Adeshina de su estatus.

**4- Los grupos Arará en Cuba incluían a los Fon, Popo, y Ewe, así como algunos grupos conquistados del norte. Los cabildos Arará fueron fundados en Cuba aproximadamente en el siglo XVII y sus nombres reflejaban sus diferencias étnicas regionales y por ello muchas veces vemos la denominación Arará Dajomé, Arará Sabalú y Arará Magino. Sabalú hace referencia a Savalú, un pueblo al norte de Dahomey que fuera conquistado por los Fon. Este pueblo era habitado por los Mahi y por ello el Cabildo cambió el nombre a “Magino”. Muchos miembros del sacerdocio Mahi, fueron enviados como esclavos a América y tuvieron un gran impacto en el Vudú haitiano.

**5- Del Benín que se está hablando en este capítulo es de la República de Benín, la cual fuera colonia francesa y no debe ser confundida con la Ciudad Yoruba de Benín City, conocida como Bini.

 

 

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