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En Oggunda Meyi nace el que la madre pueda REGISTRARSE y HACER EL EBBÓ, para salvar a un hijo y este no tiene que estar presente, pero se extiende esta potestad a otras ceremonias y consagraciones, continua leyendo y entérate de cual es la realidad sobre este tema

Ceremonia se define como la acción que se lleva a cabo, de acuerdo a una costumbre, un reglamento o una norma, con el objetivo de rendir tributo o MANIFESTAR RESPETO o adherirse a algo o alguien. Una ceremonia puede vincularse a un RITUAL o un RITO QUE SE BASA EN LA TRADICIÓN. Ese es el primer punto que debe quedar claro a la comunidad. No es hacer lo que nos da la gana… es hacer el RITUAL CORRECTO de la ceremonia.

Pero en todo esto, no solo tenemos la ceremonia, sino que dentro de ella, existe la CONSAGRACIÓN para la cual la ceremonia se realiza. Al parecer este concepto, de “CONSAGRACIÓN”, tampoco lo tienen claro nuestros religiosos y seguidores que caen como un bloque, ante estas barbaridades. Señores: Consagración se define como el ofrecimiento o DEDICACIÓN DE UNA PERSONA, un lugar o una cosa a una entidad sagrada, MEDIANTE EL RITO ADECUADO.

De esto se deduce el hecho y debe resultar hasta LÓGICO, que las ceremonias y consagraciones son PERSONALES y que las personas que pasen por ceremonias de CONSAGRACIÓN, de lo que sea, inclusive, para recibir un Orisha y hasta un Inshe Ozaín, deben estar PRESENTES, para poder sellar el PACTO que se hace con dicha ceremonia de consagración a la deidad. Más claro aún, el ÚNICO que puede sellar dicho pacto en la ceremonia de consagración con un Orisha o lo que sea que se vaya a recibir, ES LA PERSONA, ya que este es un rito PERSONAL. NADIE puede hacer una ceremonia por otro, ni aun cuando sea la madre.

Ahora imaginemos la importancia de una ceremonia tan trascendental, donde se pacta con el propio Orunmila, se reciben guerreros y se determina Ángel de la Guarda ¿Cómo pueden hacer semejante barbaridad de poner a la madre a que “represente” al hijo en una ceremonia de consagración? Obviamente solo hay dos opciones: O se es un estafador o se viene de una lamentable cadena de enseñanzas, donde se ha inventado esta aberración. En cualquiera de los casos, el Odu de Ifá Ika Fun, nos habla claro a los religiosos y nos dice, cuales son nuestros mandamientos. No hay EXCUSA posible. Al hacer semejante crimen, han violado por lo menos cinco de esos dieciséis mandamientos y eso siendo benévolo, porque ya la cuenta la llevaba por ocho.

 

 

La ignorancia de la LEY, NO ES EXCUSA. Estos mandamientos dicen:

  1. Ellos avisaron a los mayores que no llamaran los Esuru (cuentas sagradas), los Elekes. Es decir, no hagas ritos, SI NO TIENES EL CONOCIMIENTO BÁSICO y no sabes diferenciar.
  2. Ellos avisaron que no llames a odide (el perico) a oode (el murciélago) es decir, descaminar a la persona o llevarla por una falsa vía.
  3. Ellos avisaron que las hojas de la Ceiba son hojas del árbol oriro es decir, que nunca engañen a las personas.
  4. Ellos avisaron que no debes tratar de nada, cuando no sabes nada, es decir, no pretender ser sabio cuando no lo eres.

Ahora, si bien es cierto que en nuestra tradición afrocubana hay circunstancias en las que la madre puede interceder por el hijo, esto JAMÁS puede ser hecho en una ceremonia. Lo cierto es que los ESTAFADORES que cometen este exabrupto, lo hacen escudándose tras una pésima “Interpretación” y peor defensa, argumentando que esto es “Avalado” por el Odu de Ifá Oggunda Meyi. Para que estemos claros, en Oggunda Meyi nace el que la madre pueda REGISTRARSE y HACER EL EBBÓ, para salvar a un hijo y este no tiene que estar presente, lo cual es muy diferente a que la madre pueda hacer ceremonias a nombre del hijo. Veamos el Patakí relacionado:

Yemayá salva a Inle y a Ochosi. Ochosi e Inle eran hijos de Yemayá y cada cual tenía su propio oficio. Inle era pescador y Ochosi era cazador.

Inle adoraba a Oru Ode Orun, quien regía en la mitad del mundo cuando era de noche, motivo por el cual la pesca se hace mejor de noche.

Ochosi adoraba a Wawa Todo Olo Orun, quien regía en la mitad del mundo cuando era de día y por este motivo es que la cacería se hace mejor de día.

Para proteger a sus hijos en sus actividades, Yemayá cantaba:

Padre que regresen a la casa con suerte. Padre, cálmese y que regresen a la casa. Ante el poder del polvo del mundo . El que va a pescar los peces sagrados, el gran hijo de la caza.

Yemayá hacía esto cada vez que sus hijos salían a ejecutar sus respectivas actividades, ya que esto le fue aconsejado por Oluwo Shiwishi, el cual era Awó Orunmila, hermano de Inle y Ochosi e hijo de Obbatalá, quien en un registro que le hizo a Yemayá a favor de sus hijos, les vio este Ifá y le dijo a Yemayá que debía hacer Ebbó, lo cual Yemayá hizo y salvó a sus hijos.

Como vemos, una cosa es que la madre pueda hacerse registro y ejecutar un Ebbó a nombre del hijo y otra muy diferente, es que pueda hacer una CEREMONIA, recibir Santos o Inshes de Ozaín, a nombre de un hijo. Es más, para que aquellos que se creen nigerianos no suelten su lengua venenosa, este mismo principio aplica en el Ifá nigeriano, donde la madre se hace registro y Ebbó, para que el hijo pueda salvarse, tal como nos lo narra un Ese del Odu de Ifá nigeriano Obbara Meyi (Editado):

Obbara Meyi fue hijo único. Pronto creció y era un pilluelo. Siempre estaba diciéndole la fortuna, a los demás, lo que molestaba a los sacerdotes mayores de Ifá, que no estaban contentos con él. A una muy temprana edad, él siempre estaba asistiendo a las reuniones que los Awó Ancianos tenían cada diecisiete días, en el palacio del Rey de Ifé, convirtiéndose en el centro de atención. El juego de Ayo era usualmente jugado después de cada reunión, pero el juego a menudo terminaba con la muerte de uno de los hijos del rey.

En la primera reunión a la que asistió Obbara Meyi tomó demasiado y después de emborracharse, gritó que en la próxima reunión revelaría los nombres de quienes fueran los responsables por las periódicas muertes de los hijos del rey. Allí había un alto jefe llamado Oshin el cual estaba furtivamente haciendo estas atrocidades. Después de la proclamación del joven Obbara Meyi, la reunión se dispersó con la nota de que si él fallaba en llevara a cabo su promesa, sería ejecutado.

Convencidos de que Obbara Meyi no podría revelar sus nombres, los conspiradores trazaron un plan para matarlo. Se sentaron en los arbustos del camino a trazar su plan y la madre de Obbara Meyi, que ellos no conocían, estaba regresando de la granja y escuchó la conversación sobre el nefasto plan para asesinar a su hijo. Después de oír los detalles del plan, corrió a casa a consultar a los sacerdotes de Ifá que se mencionaron arriba, para saber como salvar la vida de su único hijo.

La madre fue aconsejada a preparar tres XXX y tres platos de XXX y que los llevara a la orilla del río. Ella debía llevar un rosario de cuentas alrededor de la cintura cuando se dirigiera al río, donde ella se bañaría. Mientras se bañara, descubriría que hacer para salvar la vida de su hijo.

Ella se fue a casa e hizo lo que se le dijo. Al llegar al río, depositó los XXX y la XXX en las orillas del río y se metió en él a bañarse. Mientras se bañaba, un hombre llamado Okpolo llegó al río y la saludó. El hombre se bañó rápidamente en el río y salió apurado. Cuando la mujer le preguntó porque llevaba tanta prisa, él le dijo que estaba apurado para poder atender a la reunión que habría en el palacio del rey. Ella lo invitó a comer de lo que había puesto en la orilla del río. Como normalmente en las largas reuniones en el palacio no se servía comida (lo que explica la muerte de los niños) Okpolo estaba muy contento de poder comer antes de asistir a la reunión.

Mientras comía, este remarcó que un evento importante iba a tener lugar en el palacio del rey, porque ellos iban a matar al presuntuoso y locuaz Obbara Meyi, ya que él no podía saber la sección del Juego de Ayo que era responsable de las muertes de los hijos del rey. El terminó diciéndole a la mujer que él era uno de los conspiradores, porque el rey era tan avaro que nunca servía comida ni bebida durante las largas reuniones.

El siguiente hombre que llegó al río fue Obuko, que se comportó de manera similar. Después de comer, le dio los detalles de la misión de ese día a la mujer, agregando que él era uno de los que mataba a los hijos del rey, debido a su avaricia. También dijo que él era uno de los conspiradores iba a matar al bocón de Obbara Meyi en el palacio del rey, ya que él nunca sabría los nombres de ellos. Entonces se presentó a la mujer como Obuko – Omo Lubere Tube – y que los otros eran: Agbo – Umojojoguole y Okpolo – Arni Sosu Run. Terminó diciendo que ellos eran los tres conspiradores que estaban matando a los hijos de Olofen, después de los juegos de Ayo. Él también le dijo que Obbara Meyi había gritado la promesa de revelar el nombre de Oshin como el único conspirador y donde Oshin no tomaría la silla ese día en la conferencia del rey – y que el hijo mayor llamado Aremo iba a ocupar la silla de su padre el día de la reunión y que Oshin se iba a sentar al lado. Finalmente le dijo también, que una silla especial iba a ser preparada para Obbara Meyi, debajo de la cual habría un agujero que iba a estar cubierto con una estera. El indiscreto Obuko llegó a decirle a la mujer, que la única forma que Obbara pudiera evitar el destino que le aguardaba, era llevando a su Perro y un poco de Ekó y Akara. Si tiraba el Ekó y el Akará en la estera que estaba debajo de la silla reservada para él, su perro iría por ellos. En sus propios comentarios, la mujer enfatizó que sería bueno deshacerse de Obbara Meyi y que muriera, porque el pueblo sería un lugar más pacífico sin él. Con esto, Obuko se dirigió al palacio del rey.

Agbo, fue el último en llegar al río. Este también pasó por el mismo ritual de revelaciones después de comer y confirmó lo que Okpolo y Obuko habían dicho antes. También reveló que porque y como se proponían eliminar a Obbara Meyi. Después de comer su parte, Agbo se dirigió a la conferencia.

Cuando se fueron, la madre de Obbara Meyi se dirigió a casa para informar al marido y al hijo de lo que había sucedido en el río. Rápidamente les contó la secuencia de eventos diciéndole a Obbara Meyi que hacer. El tendría que ir con su perro que se llamaba (Bogho Ve Aje – Ejobi. También le aconsejó que tirara ekó y akara debajo de la silla preparada para él y que le dijera el perro que los buscara. Y cuando el perro cayera él debía levantarse y preguntar por la persona que se llamara Obuko. Tan pronto la persona se identificara, él debía decir que esta persona debía ser ofrecida en sacrificio a Echu.

Después debía preguntar por la persona llamada Agbo y si este se identificaba, él debía decir que esa persona debía ser ofrecida en sacrificio a el altar público de las cabezas del pueblo.

Finalmente debía preguntar por la persona llamada Okpolo y que tan pronto esta se identificara, debería ordenar que una flecha le fuera atravesada por la boca y el ano y que fuera ofrecido como sacrificio a la Divinidad del Suelo (Oriole).

Cuando se le preguntara el motivo por el cual estas personas debían ser sacrificadas, él deberá decir que ellos son los conspiradores que mataban a los hijos de Olofen después de jugar Ayo con él. Después de ese episodio, él debía ordenar al hombre que estaba sentado en el trono que lo dejara vacante, ya que él era un impostor – y que debe dar paso a su padre Oshin, que en ese momento estará fumando una larga cachimba llamada Ekitibe – al lado del recibidor. Cuando Obbara Meyi salía para el palacio, llevaba la toga de su padre que se llamaba XXX y su gorra que se llamaba XXXX. El fue con su perro llamado Boghoye atoju ma oko. Al llegar a la puerta principal del salón del pueblo, los espectadores comenzaron a cantar sus alabanzas con gritos de Obbara Meyi afenju – Omo.

Cuando entró al salón, fue rápidamente dirigido a ocupar su silla. En ese momento, se quedó quieto, sacó el Ekó y el akara y los tiró debajo de la silla designada para él y ordenando a su perro que fuera por ellos. El perro fue directo a ellos, pero cayó a través de la estera que cubría el profundo hoyo, lleno de estacas y garfios.

Invirtiendo el orden en que tenía que llevar a cabo sus tareas del día, comenzó por ordenar al hombre que estaba en el trono que se levantara de inmediato y que dejara que su padre, el jefe Oshin, se sentara. El hombre que ocupaba el trono enseguida se levantó y su padre se movió a ocupar el trono.

Entonces llamó al hombre llamado Obuko y le ordenó que se levantara y se identificara. También llamó a Okpolo y Agbo que se levantaran y se identificaran. Todos ellos se levantaron y Obbara dijo que a Obuko debía ser sacrificado a Echu, Agbo al altar de los Padres del Pueblo y Okpolo a la Madre Tierra (Oriole).

Cuando Oshin le preguntó a Obbara Meyi por la ofensa cometida por los tres hombres, este le recordó su promesa de la reunión pasada de revelar los nombres de los conspiradores que eran responsables de las muertes de los hijos de Olofen, después de los juegos de Ayo. Obbara confirmó que esos tres hombres eran los culpables. Después de decir esto, los tres hombres fueron usados para los sacrificios prescritos. Los culpables eran Obuko el Chivo, Agbo el Carnero y Okpolo el Sapo.

La sala de la reunión se levantó en un estruendoso aplauso y ovación para Obbara Meyi. Fue levantado en hombros en una gran procesión. Antes de dejar su casa, los padres de Obbara Meyi habían prometido cometer suicidio si su único hijo perdía la vida en este encuentro. Tan pronto como el padre oyó los gritos, concluyó que su hijo estaba muerto y se quitó la vida. Cuando la madre vio que su hijo era llevado en hombros al comienzo de una marcha triunfal, se quitó de la cabeza de la soga que la rodeaba y que había preparado para suicidarse. Luego usó la soga (Oja u Oza), para agradecer a su propia madre. Esta es la soga que la gente utiliza para amarrar el altar de sus madres difuntas en algunas partes de la tierra Yoruba y Benin, hasta nuestros días.

Por esto se dice que fue la madre de Obbara Meyi el que lo salvó de las frías manos de la muerte.

Como puedes observar, una cosa es que la madre se haga registro y Ebbó para salvar al hijo por una situación PUNTUAL y otra muy diferente, es que esto autorice a la madre a realizar una ceremonia a nombre del hijo. NADA tiene que ver una cosa con la otra y es una total falta de conocimiento de las normas de nuestra religión y/o un vulgar comercio, con el cual hacer dinero de forma ILÍCITA y jugando con el VERDADERO DESTINO de una persona.

Para que comprendas mejor esto y veas porque es una estafa, debes conocer nuestra cosmovisión de cómo nacemos. Si no comprendes esto, no podrás ver porque es incorrecto hacer esta CHAPUCERÍA. Mira, pon mucha atención: Según nuestras creencias, antes de nacer (lo cual llamamos venir del cielo a la tierra), nosotros nos presentamos delante de Olodumare y le manifestamos nuestros deseos terrenales. Mientras estamos manifestando estos deseos, tenemos dos testigos: Orunmila y nuestro Ángel de la Guarda. Estos son los testigos de lo que pedimos ante Olodumare, quien tan solo escucha hasta que termines. Él no te llevará la contraria en NADA. Una vez que te escuchó tus deseos, te dará un par de consejos y además su bendición, para que vayas a nacer en la tierra.

Cuando vas a nacer, se nos olvida lo que pedimos en el cielo, porque Yeyemuwó (el Infortunio), esposa de Elenini (Los Obstáculos), nos marcó e hizo que olvidáramos nuestros deseos celestiales. Sin embargo, estos deseos quedan impregnados en tu Cabeza (Orí). Por ello, cuando bajamos a la tierra o sea, nacemos, se supone que deben llevarnos a los pies de Orunmila para que él determine quien es el Orisha que te acompañará, para que cumplas el destino solicitado y que fue lo que pediste en el cielo. De esta forma, tu ángel de la guarda, debe guiarte por el destino que te ha revelado Orunmila. Por ello, deberás ser obediente con lo que te digan tu Ángel de la Guarda y Orunmila, ya que ellos saben, que fue lo que pediste en el cielo y son los que pueden guiarte.

Esta solicitud de tu destino en el cielo, la revelan los Babalawos a través del Oráculo de Ifá y para ello, Orunmila nos muestra por medio de tu Cabeza (Orí) que fue lo que solicitaste en el cielo y te da un Odu (Signo) de Ifá que contiene la codificación de ese destino solicitado. En otras palabras, Orunmila nos revela lo que quedó impregnado en tu Orí. En él, se te revelarán tus tabúes, tus deberes, consejos y en algunos casos, hasta la profesión que debes ejercer. Como lo podrás notar, esto solo puede ser visto a través de TU Orí (Cabeza) y no el de más nadie. Es TÚ destino escogido y nuestra madre NO estaba presente cuando lo escogimos, porque obviamente, ella ya había nacido. Tu destino está codificado en TU cabeza y solo en TU cabeza, motivo por el cual NADIE puede obtenerlo por ti, ni aún tu madre, porque es imposible que tu código, esté en el Orí (Cabeza) de tu madre.

Por ello, si eres madre y te dijeron que podías recibir Mano de Orula, recibir guerreros y que se determinara Ángel de la Guarda a favor de tu hijo, EXIGE que te devuelvan tu dinero, porque esto es una BASURA. Si tú eres el hijo/a que los “Recibió” y se te ha hecho esta FALSEDAD, te aconsejo una cosa con todo cariño:

“Olvídate de eso. Lo que hicieron con tu madre, fue un vil engaño, por medio del cual te han hecho pasar karmas y tabúes que no son tuyos, pero además, te han hecho adorar un Orisha equivocado. Determinar lo que pidió la cabeza de cada persona, antes de venir del cielo a la tierra, no lo puede saber más nadie que TÚ propio Ori (Cabeza), Orunmila y tu VERDADERO Ángel de la Guarda. NADIE, puede ser el depositario ni conocedor del destino de otro, ni aún tu madre. Ve tranquilo y haz la VERDADERA ceremonia que debes hacer”.

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