Nadie se resiste a los encantos de Oshun: Ni siquiera Orula – iworos.com
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  • Para saludar un iyawo toca tu corazón con tu mano de derecha y dile SANTO!
  • Durante el año de iyaworaje los santeros se les llama iyawo, nunca por su nombre!
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  • Orula se saludo diciendo Iboru, Iboya, Ibosheshe (completas las 3 palabras)
  • Si tienes Mano de Orula, al estar en presencia de un Babalawo debes saludarle a Orula
  • Los Orishas (santos) no bajan en sesiones de espiritismo
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Muchas son las historias que relatan el poder de convencimiento de Oshun, te compartimos una de ellas donde Orula es victima de sus encantos

El rey mandó buscar a Orula, el babalawo más famoso de su comarca, pero el oluwo se negó a ir. Así sucedió varias veces, hasta que un día Oshun se ofreció para ir a buscar al adivino.

Se apareció de visita en la casa del babalawo, y como de conversación en conversación se le hizo tarde, le pidió que la dejara dormir en su cama aquella noche.

Por la mañana, se despertó muy temprano y puso el ékuele y el iyefá en su pañuelo. Cuando el babalawo se despertó y tomó el desayuno que le había preparado Oshun, ella le anunció que ya se tenía que marchar. Pero el hombre se había prendado de la hermosa mulata y consintió en acompañarla un trecho del camino.

 

 

Caminando y conversando con la seductora mujer, ambos llegaron a un río. Allí el babalawo le dijo que no podía continuar, pues para cruzar debía consultar con el ékuele para saber si debía hacerlo o no. Entonces Oshun le enseñó lo que había traído en el pañuelo y el adivino, ya completamente convencido de que debía seguir a la diosa, pudo cruzar el río y llegar hasta el palacio del rey que lo esperaba impacientemente.

El rey, que desde hacía mucho estaba preocupado por las actividades de sus enemigos políticos, quería preguntar si habría guerra o no en su país, y en caso de haberla, quién sería el vencedor y cómo podría identificar a los que le eran leales.

El adivino tiró el ékuele y le dijo al rey que debía ofrendar dos eyelé y oú. Luego de limpiarlo con las palomas, fue a la torre más alta del palacio y regó el algodón en pequeños pedazos; finalmente le dijo que no tendría problemas, porque saldría victorioso de la guerra civil que se avecinaba, pero que debía fijarse en todos sus súbditos, pues aquellos que tenían algodón en la cabeza le eran fieles.

De esta manera Obegueño, que así se llamaba el rey, gobernó en aquel país hasta el día de su muerte.

 Awo de Orunmila Ogbe Ate 


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