¿Ceremonias a Través de la Madre?: Mitos y Realidades

Ceremonia se define como la acción que se lleva a cabo, de acuerdo a una costumbre, un reglamento o una norma, con el objetivo de rendir tributo a algo o alguien

Hoy en día, se ha hecho una muy mala costumbre y muy mala práctica de entregar Mano de Orula, sin que la persona esté presente y enviársela con alguien o peor aún, enviarla por correo. Esto no hay forma de decirlo suave, pero es una de las más grandes chapucerías que se pueden hacer. De esta forma, aturden a la gente haciéndolas pagar un karma que no es de ellos y guardando tabúes que no les corresponden.
Sin embargo, surge otra mala modalidad, de la mala modalidad: Les entregan la Mano de Orula a través de la madre, lo cual también, es otro disparate. Si leíste bien: A estas personas, ni siquiera las pasan por ningún pacto y no solo les determinan Ángel de la Guarda, sino que les dan Mano de Orula (Awofakan/Ikofa), nada menos que a través de la mano de la madre. De esta forma, la madre es engañada a recibir Mano de Orula a nombre del hijo y el “Padrinazo” le “avienta” el Awofakan/Ikofá, como si esto existiera y encima, con un “Itá del Terror”.
Esto deja claro, que nuestros religiosos y seguidores no tienen claro los conceptos religiosos. Señores: Ceremonia se define como la acción que se lleva a cabo, de acuerdo a una costumbre, un reglamento o una norma, con el objetivo de rendir tributo o MANIFESTAR RESPETO o adherirse a algo o alguien. Una ceremonia puede vincularse a un RITUAL o un RITO QUE SE BASA EN LA TRADICIÓN. Ese, es el primer punto que debe quedar claro a la comunidad. No es hacer lo que nos da la gana… es hacer el RITUAL CORRECTO de la ceremonia.
Pero en todo esto, no solo tenemos la ceremonia, sino que, dentro de ella, existe la CONSAGRACIÓN para la cual la ceremonia se realiza. Al parecer este concepto, de “CONSAGRACIÓN”, tampoco lo tienen claro nuestros religiosos y seguidores que caen como un bloque, ante estas barbaridades. Señores: Consagración se define como el ofrecimiento o DEDICACIÓN DE UNA PERSONA, un lugar o una cosa, a una entidad sagrada, MEDIANTE EL RITO ADECUADO.
De esto se deduce el hecho, y debe resultar hasta LÓGICO, que las ceremonias y consagraciones son PERSONALES y que las personas que pasen por ceremonias de CONSAGRACIÓN, de lo que sea, inclusive, para recibir un Orisha y hasta un Inshe Ozaín, deben estar PRESENTES, para poder sellar el PACTO que se hace con dicha ceremonia de consagración a la deidad. Más claro aún, el ÚNICO que puede sellar dicho pacto en la ceremonia de consagración con un Orisha o lo que sea que se vaya a recibir, ES LA PERSONA, ya que este es un rito PERSONAL. NADIE puede hacer una ceremonia por otro, ni aun cuando sea la madre.
Ahora imaginemos la importancia de una ceremonia tan trascendental, donde se pacta con el propio Orunmila, se reciben guerreros, se determina Ángel de la Guarda y se dice cual es el destino de la persona, sus tabúes y hasta su profesión ¿Cómo pueden hacer semejante barbaridad de poner a la madre a que “represente” al hijo en una ceremonia de consagración? Obviamente solo hay dos opciones: O se es un estafador o se viene de una lamentable cadena de enseñanzas, donde se ha inventado esta aberración.
Ahora, si bien es cierto que en nuestra tradición afrocubana hay circunstancias en las que la madre puede interceder por el hijo, esto JAMÁS puede ser hecho para realizar una ceremonia. Lo cierto es que los ESTAFADORES que cometen este exabrupto, lo hacen escudándose tras una pésima “Interpretación” y peor defensa, argumentando que esto es “Avalado” por el Odu de Ifá Oggunda Meyi. Para que estés claro, en Oggunda Meyi nace el que la madre pueda REGISTRARSE y HACER EL EBBÓ, para salvar a un hijo y este no tiene que estar presente, lo cual es muy diferente a que la madre pueda hacer ceremonias a nombre del hijo. Veamos el Patakí relacionado:
Yemayá salva a Inle y a Ochosi. Ochosi e Inle eran hijos de Yemayá y cada cual tenía su propio oficio. Inle era pescador y Ochosi era cazador.
Inle adoraba a Oru Ode Orun, quien regía en la mitad del mundo cuando era de noche, motivo por el cual la pesca se hace mejor de noche. Ochosi adoraba a Wawa Todo Olo Orun, quien regía en la mitad del mundo cuando era de día y por este motivo es que la cacería se hace mejor de día. Para proteger a sus hijos en sus actividades, Yemayá cantaba.
Padre que regresen a la casa con suerte. Padre, cálmese y que regresen a la casa. Ante el poder del polvo del mundo. El que va a pescar los peces sagrados, el gran hijo de la caza.
Yemayá hacía esto cada vez que sus hijos salían a ejecutar sus respectivas actividades, ya que esto le fue aconsejado por Oluwo Shiwishi, el cual era Awó Orunmila, hermano de Inle y Ochosi e hijo de Obbatalá, quien en un registro que le hizo a Yemayá a favor de sus hijos, les vio este Ifá y le dijo a Yemayá que debía hacer Ebbó, lo cual Yemayá hizo y salvó a sus hijos.
Como vemos, una cosa es que la madre pueda hacerse registro y ejecutar un Ebbó a nombre del hijo y otra muy diferente, es que pueda hacer una CEREMONIA, recibir Santos o Inshes de Ozaín, a nombre de un hijo. Es más, para que aquellos que se creen nigerianos no suelten su lengua venenosa, este mismo principio aplica en el Ifá nigeriano, donde la madre se hace registro y Ebbó, para que el hijo pueda salvarse, tal como nos lo narra un Ese del Odu de Ifá nigeriano Obbara Meyi (Editado):
Obara Meyi fue hijo único. Pronto creció y era un pilluelo. Siempre estaba diciéndole la fortuna, a los demás, lo que molestaba a los sacerdotes mayores de Ifá, que no estaban contentos con él. A una muy temprana edad, él siempre estaba asistiendo a las reuniones que los Awó Ancianos tenían cada diecisiete días, en el palacio del Rey de Ifé, convirtiéndose en el centro de atención. El juego de Ayo era usualmente jugado después de cada reunión, pero el juego a menudo terminaba con la muerte de uno de los hijos del rey.
En la primera reunión a la que asistió Obara Meyi tomó demasiado y después de emborracharse, gritó que en la próxima reunión revelaría los nombres de quienes fueran los responsables por las periódicas muertes de los hijos del rey. Allí había un alto jefe llamado Oshin el cual estaba furtivamente haciendo estas atrocidades. Después de la proclamación del joven Obara Meyi, la reunión se dispersó con la nota de que si él fallaba en llevara a cabo su promesa, sería ejecutado.
Convencidos de que Obara Meyi no podría revelar sus nombres, los conspiradores trazaron un plan para matarlo. Se sentaron en los arbustos del camino a trazar su plan y la madre de Obara Meyi, que ellos no conocían, estaba regresando de la granja y escuchó la conversación sobre el nefasto plan para asesinar a su hijo. Después de oír los detalles del plan, corrió a casa a consultar a los sacerdotes de Ifá que se mencionaron arriba, para saber cómo salvar la vida de su único hijo.
La madre fue aconsejada a preparar tres XXX y tres platos de XXX y que los llevara a la orilla del río. Ella debía llevar un rosario de cuentas alrededor de la cintura cuando se dirigiera al río, donde ella se bañaría. Mientras se bañara, descubriría que hacer para salvar la vida de su hijo.
Ella se fue a casa e hizo lo que se le dijo. Al llegar al río, depositó los XXX y la XXX en las orillas del río y se metió en él a bañarse. Mientras se bañaba, un hombre llamado Okpolo llegó al río y la saludó. El hombre se bañó rápidamente en el río y salió apurado. Cuando la mujer le preguntó porque llevaba tanta prisa, él le dijo que estaba apurado para poder atender a la reunión que habría en el palacio del rey. Ella lo invitó a comer de lo que había puesto en la orilla del río. Como normalmente en las largas reuniones en el palacio no se servía comida (lo que explica la muerte de los niños) Okpolo estaba muy contento de poder comer antes de asistir a la reunión.
Mientras comía, este remarcó que un evento importante iba a tener lugar en el palacio del rey, porque ellos iban a matar al presuntuoso y locuaz Obara Meyi, ya que él no podía saber la sección del Juego de Ayo que era responsable de las muertes de los hijos del rey. El terminó diciéndole a la mujer que él era uno de los conspiradores, porque el rey era tan avaro que nunca servía comida ni bebida durante las largas reuniones.
El siguiente hombre que llegó al río fue Obuko, que se comportó de manera similar. Después de comer, le dio los detalles de la misión de ese día a la mujer, agregando que él era uno de los que mataba a los hijos del rey, debido a su avaricia. También dijo que él era uno de los conspiradores iba a matar al bocón de Obara Meyi en el palacio del rey, ya que él nunca sabría los nombres de ellos. Entonces se presentó a la mujer como Obuko – Omo Lubere Tube – y que los otros eran: Agbo – Umojojoguole y Okpolo – Arni Sosu Run. Terminó diciendo que ellos eran los tres conspiradores que estaban matando a los hijos de Olofen, después de los juegos de Ayo. Él también le dijo que Obara Meyi había gritado la promesa de revelar el nombre de Oshin como el único conspirador y donde Oshin no tomaría la silla ese día en la conferencia del rey – y que el hijo mayor llamado Aremo iba a ocupar la silla de su padre el día de la reunión y que Oshin se iba a sentar al lado. Finalmente le dijo también, que una silla especial iba a ser preparada para Obara Meyi, debajo de la cual habría un agujero que iba a estar cubierto con una estera. El indiscreto Obuko llegó a decirle a la mujer, que la única forma que Obara pudiera evitar el destino que le aguardaba, era llevando a su Perro y un poco de Ekó y Akara. Si tiraba el Ekó y el Akará en la estera que estaba debajo de la silla reservada para él, su perro iría por ellos. En sus propios comentarios, la mujer enfatizó que sería bueno deshacerse de Obara Meyi y que muriera, porque el pueblo sería un lugar más pacífico sin él. Con esto, Obuko se dirigió al palacio del rey.
Agbo, fue el último en llegar al río. Este también pasó por el mismo ritual de revelaciones después de comer y confirmó lo que Okpolo y Obuko habían dicho antes. También reveló que porque y como se proponían eliminar a Obara Meyi. Después de comer su parte, Agbo se dirigió a la conferencia.
Cuando se fueron, la madre de Obara Meyi se dirigió a casa para informar al marido y al hijo de lo que había sucedido en el río. Rápidamente les contó la secuencia de eventos diciéndole a Obara Meyi que hacer. Él tendría que ir con su perro que se llamaba (Bogho Ve Aje – Ejobi. También le aconsejó que tirara ekó y akara debajo de la silla preparada para él y que le dijera el perro que los buscara. Y cuando el perro cayera él debía levantarse y preguntar por la persona que se llamara Obuko. Tan pronto la persona se identificara, él debía decir que esta persona debía ser ofrecida en sacrificio a Echu.
Después debía preguntar por la persona llamada Agbo y si este se identificaba, él debía decir que esa persona debía ser ofrecida en sacrificio a el altar público de las cabezas del pueblo.
Finalmente debía preguntar por la persona llamada Okpolo y que tan pronto esta se identificara, debería ordenar que una flecha le fuera atravesada por la boca y el ano y que fuera ofrecido como sacrificio a la Divinidad del Suelo (Oriole).
Cuando se le preguntara el motivo por el cual estas personas debían ser sacrificadas, él deberá decir que ellos son los conspiradores que mataban a los hijos de Olofen después de jugar Ayo con él. Después de ese episodio, él debía ordenar al hombre que estaba sentado en el trono que lo dejaravacante, ya que él era un impostor – y que debe dar paso a su padre Oshin, que en ese momento estará fumando una larga cachimba llamada Ekitibe – al lado del recibidor. Cuando Obara Meyi salía para el palacio, llevaba la toga de su padre que se llamaba XXX y su gorra que se llamaba XXXX. Él fue con su perro llamado Boghoye atoju ma oko. Al llegar a la puerta principal del salón del pueblo, los espectadores comenzaron a cantar sus alabanzas con gritos de Obara Meyi afenju – Omo.
Cuando entró al salón, fue rápidamente dirigido a ocupar su silla. En ese momento, se quedó quieto, sacó el Ekó y el akara y los tiró debajo de la silla designada para él y ordenando a su perro que fuera por ellos. El perro fue directo a ellos, pero cayó a través de la estera que cubría el profundo hoyo, lleno de estacas y garfios.
Invirtiendo el orden en que tenía que llevar a cabo sus tareas del día, comenzó por ordenar al hombre que estaba en el trono que se levantara de inmediato y que dejara que su padre, el jefe Oshin, se sentara. El hombre que ocupaba el trono enseguida se levantó y su padre se movió a ocupar el trono.
Entonces llamó al hombre llamado Obuko y le ordenó que se levantara y se identificara. También llamó a Okpolo y Agbo que se levantaran y se identificaran. Todos ellos se levantaron y Obara dijo que a Obuko debía ser sacrificado a Echu, Agbo al altar de los Padres del Pueblo y Okpolo a la Madre Tierra (Oriole).
Cuando Oshin le preguntó a Obara Meyi por la ofensa cometida por los tres hombres, este le recordó su promesa de la reunión pasada de revelar los nombres de los conspiradores que eran responsables de las muertes de los hijos de Olofen, después de los juegos de Ayo. Obara confirmó que esos tres hombres eran los culpables. Después de decir esto, los tres hombres fueron usados para los sacrificios prescritos. Los culpables eran Obuko, el Chivo; Agbo el Carnero y Okpolo el Sapo.
La sala de la reunión se levantó en un estruendoso aplauso y ovación para Obara Meyi. Fue levantado en hombros en una gran procesión. Antes de dejar su casa, los padres de Obara Meyi habían prometido cometer suicidio si su único hijo perdía la vida en este encuentro. Tan pronto como el padre oyó los gritos, concluyó que su hijo estaba muerto y se quitó la vida. Cuando la madre vio que su hijo era llevado en hombros al comienzo de una marcha triunfal, se quitó de la cabeza de la soga que la rodeaba y que había preparado para suicidarse. Luego usó la soga (Oja u Oza), para agradecer a su propia madre. Esta es la soga que la gente utiliza para amarrar el altar de sus madres difuntas en algunas partes de la tierra yoruba y Benín, hasta nuestros días.
Por esto se dice que fue la madre de Obara Meyi el que lo salvó de las frías manos de la muerte.
Como puedes observar, una cosa es que la madre se haga registro y Ebbó para salvar al hijo por una situación PUNTUAL y otra muy diferente, es que esto autorice a la madre a realizar ceremonias a nombre del hijo. NADA tiene que ver una cosa con la otra y es una total falta de conocimiento de las normas de nuestra religión y/o un vulgar comercio, con el cual hacer dinero de forma ILÍCITA y jugando con el VERDADERO DESTINO y VIDA de una persona.
Sin embargo, algunos “Gurús” insisten en que el Odu de Ifá Oggunda Otrupon, habla también de las ceremonias a través de la madre, pero cuando vamos al Patakí como tal, no dice nada de esto, sino que vemos que reitera lo que dice Oggunda Meyi: La madre, solo puede ser el medio para hacer Registro y Ebbó de un hijo. Veamos el Patakí:
Había un muchacho que iba a un punto por una novia que tenía y su madre lo mandó a casa de Orunmila, quien le vio Ogunda Trupon y le dijo que hiciera Ebbó, porque lo iban a matar. Cuando el muchacho salió de casa de Orunmila, por el camino, se encontró un amigo que le preguntó qué cosa le pasaba y este le contestó que nada, que solamente había ido a casa de Orunmila y tenía que hacerse rogación.
El amigo le dijo: Anda bobo, tú crees en eso, ese Orunmila lo que es un brujo gandido, vamos ahora a tomar aguardiente. Se fueron y al mismo tiempo que empezó a tomar, se le cortó el cuerpo al muchacho y al poco tiempo de andar en otra bodega, el amigo lo vuelve a convidar a que se tomara otro trago.
Mientras ocurría esto, en la casa de la novia, que era una casa de mujeres de la vida, se hacía un sorteo para darle muerte al último que llegara y el que mataba era Oggún Alaguere.
El muchacho, por lo borracho que estaba, se detuvo en el camino y viendo la madre que el muchacho se tardaba, salió y fue a casa de Orunmila y ella HIZO EL EBBÓ POR EL HIJO.
Cuando el muchacho llegó a la casa de su novia, lo agarraron y lo metieron dentro de un cuarto. Él empezó a forcejear hasta que logró zafarse de la soga y se escondió detrás de la puerta y enseguida empezaron a buscarlo, el muchacho vio donde Oggún guardaba su machete y lo cogió y escurriéndose salió y con el machete mató al caballo de Oggún, donde al ver la sangre corriendo, todos empezaron a cantar,.
Entonces el muchacho cogió su caballo y se escapó y cuando pasó el río cogió una planta y se cubrió el cuerpo con eso y entonces a Oggún se le quitó el enojo y la gente se quedó tranquila y fue a casa de Orunmila, donde el muchacho se salvó y Orunmila mandó a darle moforibale a su madre, porque gracias a ella se había salvado, POR HACER ELLA EBBÓ POR ÉL.
Como puedes ver, el Odu de Ifá Oggunda Otrupon, solo reitera lo que dice el Odu de Ifá Oggunda Meyi y es que la madre, puede hacer EBBÓ y NO CEREMONIAS, para salvar al hijo. Por ninguna parte ves que la madre pueda hacer ningún tipo de ceremonias por el hijo y esto tiene una razón de ser.
Para que comprendas mejor y veas porque es una estafa, debes recordar nuestra cosmovisión de cómo nacemos. Si no comprendes esto, no podrás ver porque es incorrecto hacer esta CHAPUCERÍA. Según nuestras creencias, antes de nacer, nosotros nos presentamos delante de Olodumare y le manifestamos nuestros deseos terrenales. Mientras estamos manifestando estos deseos, tenemos dos testigos: Orunmila y nuestro Ángel de la Guarda. Estos son los testigos de lo que pedimos ante Olodumare, quien tan solo escucha. Él no te llevará la contraria en NADA. Una vez que te escuchó tus deseos, te dará un par de consejos y además su bendición, para que vayas a nacer en la tierra.
Pero cuando nacemos, se nos olvidan nuestros deseos celestiales, pero estos deseos quedan “impresos” en nuestra Cabeza (Orí). Por ello, cuando nacemos, se supone que deben llevarnos a los pies de Orunmila, para que él determine quién fue el Orisha que nos acompañó y nos diga cuál fue el destino solicitado en el cielo. De esta forma, nuestro Ángel de la Guarda, debe guiarnos hacia ese destino que te ha revelado Orunmila. Por ello, deberás ser obediente con lo que te digan tu Ángel de la Guarda y Orunmila, ya que ellos saben que fue lo que pediste en el cielo y son los que pueden guiarte.
Esta solicitud del destino en el cielo, es la que revelamos a través del Oráculo de Ifá y para ello, Orunmila nos muestra por medio de la Cabeza (Orí) de las personas, que fue lo que solicitaron en el cielo y nos da un Odu de Ifá que contiene ese destino solicitado. En otras palabras, Orunmila nos revela lo que quedó impregnado en NUESTRO Orí. Como puedes notar, esto solo puede ser visto a través del PROPIO Orí de la persona y no el de nadie más. Durante la escogencia del destino de la persona, la madre NO estuvo presente y, por tanto, NO LO PUEDE SABER. Nuestro destino está codificado solo en NUESTRA cabeza, motivo por el cual NO se puede obtener a través de NADIE, ya que, es imposible que nuestro código, esté en el Orí de otra persona. Por ningún lado, dice que la madre es testigo de lo que pedimos en el cielo y, por tanto, nada podemos leer en ella.
Por ello, decir que pueden hacerse CEREMONIAS a través de la madre, es una incoherencia e imposibilidad litúrgica, por no decir, que es una ESTAFA. Jamás caigas en esta trampa y menos por juegos de palabras. Hacer esto, solo es un vil engaño, por medio del cual harás pasar karmas y tabúes que no son de la persona, pero, además, podrías hacerlo adorar y coronar un Orisha equivocado. Determinar lo que pidió la cabeza de cada persona, antes de venir del cielo a la tierra, no lo puede almacenar más nadie que el propio Ori de la persona y eso y el VERDADERO Ángel de la Guarda, solo lo puede ver Orunmila. NADIE, puede ser depositario ni conocedor del destino de otro, ni aún la madre ¿Estamos?
Tu amigo de siempre,
Águila de Ifá


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