El Ituto: ¿Cuál es su Objetivo?

Para muchos de los que somos practicantes de religión yoruba, el concepto de vida después de la muerte, se nos hace algo confuso

Para empezar, no voy a hablarte de la ceremonia como tal, solo te hablaré muy por encima de porque hacemos este ritual, porque esto, ya es toda una especialidad y tú apenas estás comenzando, pero siempre es bueno que sepas estos detalles y los tengas como base, para cuando te toque aprender. Esta ceremonia requiere de un especialista en Eggunología o en Ceremoniología, y créeme… es complicada. El Babalawo que toma parte en los ritos fúnebres, levantamiento de platos, honras, etc., y está dirigiendo la ceremonia, recibe el nombre de Aponá.
Para que tengas solo una ligera idea, de cuán delicado y complicado puede llegar a ser esto, solo observa el hecho de que el Babalawo Oficiante, debe prepararse muy bien, para realizarla. Para ello, por ejemplo, coge un pescado fresco, al que se le unta por una cara manteca de corojo y por la otra cascarilla. Luego se saluda a Changó con el pescado embarrado, se toma una jícara con agua, se encienden dos velas delante de Changó y se comienza a cantar.
Se mira la cara reflejada en el agua de la jícara, se ruega la cabeza con dos palomas y demás ingredientes, se da un baño con todas las aguas y cuando va a hacer la ceremonia de Itutu, se lavará la cara con agua de esta jícara y luego la botará para la calle. Cuando el Ituto es de Ikofá o Awofakán, solo se pone la jícara con agua y se limpia con un huevo con los Odus apropiados.
Otra cosa, solo para que veas la complejidad de esta ceremonia, es que el Babalawo que va a hacer un Ituto, para que no quede metido dentro de Eggun y quede limpio de todo, se tiene que bañar con agua de lluvia de mayo o en su defecto, agua de lluvia sola en una palangana. Cogerá una cepa de plátanos que esté un poco seca, se le da fuego por una parte y que lo quemado, vaya cayendo dentro de la palangana y en la misma forma hace con plumas de tiñosa. Entonces el Babalawo va sacando un poco de agua de allí y se lava la mano derecha, mano izquierda y los brazos, luego el pie derecho y el pie izquierdo, de forma tal que no caiga otra vez dentro de la palangana. Si es posible, que el agua caiga en el caño después de usada, mejor aún.
Esto es solo para darte de una idea de que no es solo llegar y hacer la ceremonia. Esto tiene muchas cosas y que solo se aprende de una forma concreta: VIENDO. Vale la pena aclararte las cosas y veas porqué es importante diferenciar también los animales y sepas, por ejemplo, la diferencia entre la tiñosa y el zopilote común. La Tiñosa es el buitre que tiene la cabeza ROJA (Cathartes aura) y el zopilote es el que tiene la cabeza negra (Coragyps atratus). Por algo en Cuba la llaman Aura Tiñosa. Como ves, no es lo mismo una cosa que otra, por muy buitres, que ambos sean, o solo porque ambas, sean aves carroñeras. Ya ves también la importancia de conocer muy bien los animales que utilizamos.
Ahora, dentro del Ifá afrocubano, tenemos cierta confusión con respecto al Odu en que nace dicha ceremonia. En nuestros textos se especifica, que nace en el Odu de Ifá Oyekun Ika, pero a la vez, nos dice que nace en Iroso Meyi. Sin embargo, este último nos habla, de los ritos como tal y no la creación de la ceremonia. De hecho, podemos ver que el Odu de Ifá Oyekun Meyi, es el que se ocupa de los cultos fúnebres – Itutu – y tiene como ayudante a Oyekun Ika. Esto es un tanto complejo, así que mejor vayamos a la parte donde debes aprender primero, porque lo hacemos.
Para muchos de los que somos practicantes de religión yoruba, el concepto de vida después de la muerte (Èhìn-Ìwà), siempre se nos hace algo confuso, ya que muchas veces vemos conceptos que son contradictorios y que solo sirven para complicar más el asunto. Para ponerlo de una forma sencilla, nuestros marcos de creencias, según el Odu de Ifá Oyekun Oshe, que nos habla de la reencarnación, nos dice que venimos a este mundo, tantas veces como necesitemos evolucionar, hasta alcanzar un estado en el cual, podremos vivir al lado de Olodumare, convirtiéndonos nosotros mismos en Orishas. Esto es lo resumido. De hecho, muy resumido. Una cosa con la que debes estar claro, para comprender la vida después de la muerte, es con el concepto de Eggun – con el cual choca totalmente el concepto de reencarnación – y como lo percibimos, o sea, nuestra cosmovisión.
Nuestra cosmovisión de la muerte nos dice que cuando morimos, nos convertimos en Eggun. En otras palabras, en un ancestro. Sin embargo, esta misma cosmovisión nos dice que los Ancestros o Egungun, son algo más que los parientes muertos, también se incluye a la familia extendida, o sea, nuestros parientes religiosos. Es por eso, que los mencionamos en nuestra Moyugba y de alguna forma también los incluimos en nuestros altares.
Ahora bien, es importante que sepas porque hacemos todo esto y veas que no lo hacemos de forma mecánica, como se ha venido haciendo hace algunos años para acá, donde preguntas: Padrino… ¿Qué es el Itutu? Y te responden: “Son las honras fúnebres para refrescar y tranquilizar al difunto”. y tú, exclamas “¡Oooh! Mostrando que captaste la idea, pero en realidad, te quedaste igualito a como estabas antes de preguntar.
Para comprenderlo mejor, necesitas replantear el concepto de vida después de la muerte, eliminando de tu mente los conceptos de cielo e infierno, aun cuando en nuestra cosmovisión, podemos ver que existen de forma bastante diferentes. La transición del mundo de los vivos al mundo de los muertos no es finita. Cuando venimos a este mundo, lo hacemos a través de lo que muchos autores llaman “El abismo de Transición” y de la misma forma, dejaremos este mundo, para ir al mundo de los ancestros y luego regresar, estableciendo de esta forma, un ciclo. Para nosotros, el asunto de morirnos, no es que nos desconectaron, nos fuimos a vivir con los Eggun, nos tranquilizan, nos refrescan y “Ciao… Buon viaggio Bambino” y hasta allí quedó el asunto. Luego nos pasan a que se nos mencione en la Moyugba y de vez en cuando nos pondrán a pelear con gente que ni siquiera conocemos y por razones que conocemos menos, desde una bóveda espiritual o un caldero. Eso sí, de vez en cuando nos darán un buen Gallo o un chivito, junto con comida que jamás en nuestra vida probamos, como el eku, eyá, Aguadó, manteca de Corojo, etc.
Aun cuando para los yorubas como para nosotros, el concepto de vida después de la muerte es tangible, varía en el sentido que los yorubas, creen en la reencarnación en otro ser, pero dentro del mismo seno familiar. Para nosotros, puede ser en cualquier otra parte, si es que lo hacemos, ya que como te dije, muchas veces quedamos desconectados y nadie se preocupa en saber cómo nos fue. El punto es, que la vida después de la muerte, irá en dependencia de nuestra conducta aquí en la tierra.
Para esto, también debes comprender entonces, el concepto de Òrún y sus distintos niveles, ya que dependiendo de quién eres y que hiciste, irás a uno de estos niveles. Bajo nuestra cosmovisión, Òrún se refiere a los diferentes “Cielos” que existen en el mundo invisible y que pueden ser de entre siete a nueve niveles diferentes. El más usual, es que Òrún tiene Siete Dimensiones. Bien, si en general tomas en cuenta que tuviste una buena conducta, irás a Òrún-Réré, la cual es la dimensión donde van las almas buenas, cuando regresan de la tierra, o sea, el cielo bueno. A Òrún-Réré también se refieren como (El cielo de la felicidad (Òrún Alafia) o el Cielo de las Brisas (Òrún Afefe). Allí nos quedamos por una generación, antes de nacer nuevamente (¿Ya ves porque me choca con el concepto de Eggun?).
Si por otro lado has evolucionado bien y estás siendo adorado por tu linaje familiar, donde se te pide protección y guía, entonces irás a Òde Òrún, que es el reino invisible total y que es la casa de los antepasados (Eggun) y los Inmortales (Òrìsà), que nos aconsejan a todos nosotros. Allí puedes quedarte tanto como desees y luego reencarnar. Claro que también puedes quedarte instalado en el Alúdùndún Òrún, o sea, el reino de los Antepasados, la fuente del destino personal, con el cual no debes confundirte. Esta es la dimensión donde puedes estar, si cumpliste con tu destino y como todo vuelve a su estado primigenio, pues te ganas el derecho de habitarlo por haber cumplido a cabalidad tu destino, para luego pasar a Ikole Òrún, el cual es el Reino invisible de influencia espiritual y fuente primigenia de la Creación, lo cual significa que consumaste exitosamente la unión con «Ipônri» (Tu ser espiritual). Se dice que es el Ilé Ifé celestial y allí vivirás junto con Olodumare y serás adorado como un Orisha, dentro de tu seno familiar.
Sin embargo, si decides que quieres regresar a la tierra, entonces debes ir al aeropuerto, que en este caso se llama Ìsálú Òrún o Reino del retiro. Aquí es donde las almas que descansan y donde reciben un nuevo cuerpo y las almas tienen la oportunidad de escoger su propio destino, incluyendo su personalidad, ocupación, suerte y un día fijo para regresar al cielo. Dentro de estos niveles, hay uno llamado Olu-Òrún, el cual es la dimensión de los Babalawos o los “Adeptos” de los sagrados misterios del Cielo. Aquí es donde vamos los Babalawos cuando nos morimos y nos dan muchos ríos de vino, otros tantos ríos de leche y 72 vírgenes… ¡Ups! Espera…creo que este no es… ese es el de los musulmanes… Aunque si sabes dónde está el buzón de sugerencias para Olu-Òrún, te agradeceré que me lo informes… Bueno, no me hagas caso…solo es otra de mis divagaciones.
Bien, es claro que Olu-Òrún se desprende de un cielo bueno y para ganarlo, el Babalawo debe haber tenido una vida ejemplar y haber sido un buen guía. El solo hecho de ser Babalawo, no nos exime de tener una conducta correcta, ni nos garantiza este nivel de Òrún. Si para que un neófito alcance Òrún-Réré, debe tener una buena conducta, a un Babalawo se le exige aún más. Así que por muy Babalawo que seas, si no hiciste tu trabajo como es debido, pasarás al párrafo siguiente.
Si te portaste muy mal, irás a Òrún-Apadi, que es el cielo o la dimensión donde van las almas malas, cuando regresan de la tierra, o sea el Cielo Malo, al cual también le llaman Òrún Bururu, que se describe: “caliente como el ají picante” o como un horno para cerámicas. Sobre este nivel hay varias versiones. En las más recalcitrantes, te quedas padeciendo por toda la eternidad. Sin embargo, la mayoría lo trata como una condición temporal, donde pasas de tres a nueve generaciones, hasta que te liberan para que evoluciones. Otra cosa que debes saber, es que a este nivel se le llama “El Cielo de los Añicos”, que literalmente es lo que significa Òrún Apadi, haciendo referencia a los pedazos que quedan al romper las cazuelas de barro en la tumba durante un funeral (lo que conocemos en el Itutu Afrocubano como rompimiento del Plato).
Bien, todo esto tiene que ver con el hecho de que cuando morimos, nuestra alma, nuestro “fantasma”, al que llamamos Iwir u Olcan, está supuesto a hacer lo mismo que hacíamos en este mundo y tiene la misma posición social que ocupaba mientras vivía. Para permitir que nuestra alma llegue a su destino, es esencial entonces, que se cumplan las honras fúnebres a cabalidad. Si estas honras son omitidas, entonces Iwir (nuestro fantasma), queda vagando por el mundo con frío, hambre y sin casa, pero, además, corre el riesgo de ser secuestrado por espíritus malignos que habitan en la tierra y lo lleven a Òrún-Apadi.
En otras palabras, dentro de nuestra cosmovisión, la muerte marca la transición a la otra vida y por ello, mucho del simbolismo de los funerales, es comparado con hacer un viaje. El problema, es que se supone que, al morir, estamos confusos y sin dirección, ya que no tenemos idea de qué camino tomar. Claro que cuando morimos, se deben hacer una serie de sacrificios (Itutu = Etutu = propiciaciones) que en nuestro caso es la oveja (carnera) o carnero, Orishas, comidas, bebidas, cauris (dinero) y todo lo que se vaya con el difunto, no solo para prepararlo para el viaje, sino también para prevenir que los espíritus malignos lo secuestren.
Sin embargo, debo aclararte algo del asunto del carnero. Antiguamente el hijo o hermano mayor del difunto, llamaba a un Babalawo, para saber si la persona había muerto por causas naturales o por hechicería. De esta forma, el Babalawo continuaba consultando el oráculo, para ver si otros miembros de la familia, iban a correr la misma suerte, por causa de esto. Para nosotros es saber exactamente lo mismo. También se consultaba para saber si el alma de la persona estaba en peligro de seguir siendo molestado por los espíritus malignos que eran influenciados por las malas prácticas de los hechiceros. Si esto era así, entonces se sacrificaba un carnero y el cuerpo era rociado con manteca de corojo. Luego el cuerpo del animal era llevado a las afueras del pueblo y depositado en un cruce de caminos, para que los espíritus malignos se dispersaran en tantas direcciones como caminos tuviese el cruce. Por ello, es que hoy en día sacrificamos oveja (carnera) o carnero, según el sexo del Eggun que se trate. Recuerda en el Odu de Ifá Obbara Ogbe, Nace el que se le dé Oveja a Eggun femeninos.
Aclarado el punto, seguimos. Como te decía, para preparar a Iwir para el viaje, el Babalawo prepara algunas cosas, e invoca y solicita al Iwir de la persona a que abandone la casa, tan pronto se terminen los ritos funerarios deseándole un buen viaje (refrescándolo y tranquilizándolo). Luego de estos preliminares, el cuerpo es lavado con hierbas y se le viste con sus mejores ropas. Cuando ya se han cumplido todos los requisitos, se procede con lo que conocemos como rompimiento del plato.
Este rompimiento lo hacemos, ya que antiguamente, cuando alguien moría y se había hecho los preliminares, se suponía que el Iwir de la persona ronda la casa y por ello se comienza a destruir todo lo que le pertenece. Esta era la forma de indicarle que debía partir, porque ya no hay nada que le pertenezca. Al Iwir se le llama y se le invita a que prosiga su camino y que no se quede vagando en el mundo de los vivos. Después que esto se ha hecho, se daba un gallo, al que se le llama Adire Iranna, que no solo es el que compra el derecho de vía del difunto, sino que lo guía en su camino a Òrún. Las plumas de este gallo eran esparcidas alrededor de la casa y llevado al camino del bosque, para ser cocinado y comido en ese lugar.
Ahora, esto de los platos tiene su porque y aquí es donde quería llegar. pero hay que comprenderlo y sepas porque lo hacemos en un Itutu. Y puedas observar, que no solo se trata de que tengas un buen viaje hacia el Orun que te corresponde, sino que también, puedas reencarnar con éxito. Bien, el romper las cazuelas de barro (Romper el Plato), el cual nace en el Odu de Ifá Osa Otura, es el acto simbólico de indicar que algo se ha roto más allá de poder ser reparado e indicarle a Iwir, que ya no tiene nada en este mundo. Este simbolismo tiene como objeto indicar al alma, por medio del sonido, que debe apresurarse y ponerse en camino a Òrún para ser juzgado por Olodumare, porque de lo contrario, el camino se puede cerrar y los espíritus malignos pueden secuestrarlo o puede quedar vagando por el mundo, como un alma en pena y fugitiva de estos seres y no cumplir con sus deberes de “Ancestro”. En nuestra tradición afrocubana, no hacer honras fúnebres, llega al punto de la abominación, ya que, como ves, es importante el bienestar de Iwir y por ello depende que esto se haga adecuadamente.
Claro que toda regla tiene su excepción y no siempre se hacen estos ritos para preparar a la persona para su siguiente vida. Algunas veces, estos ritos se hacen para todo lo contrario: que no reencarne. Este es el caso de los Abikú. Cuando un niño Abikú muere, nuestra tradición indica que se lo corta un pedacito de una oreja, para que en caso de que vuelva, poder reconocerlo. En Nigeria, esto es distinto. Allá, le desfiguran la cara al niño y de esta forma, al Abikú le pasa lo mismo y es entonces rechazado por sus congéneres Abikú, lo cual evita que este pueda volver a reencarnar. Ahora vas comprendiendo mi punto de vista con respecto a los Abikú y la importancia de tratarlos debidamente.
No te he descrito un ritual de Itutu, solo te he dado la simbología de lo que esto significa y porque hacemos las cosas, para que así tengas una mejor comprensión de que, aun cuando hoy en día se hacen mecánicamente, estas tienen un motivo. Por ello, verás que los religiosos consideramos una abominación el que no se realicen los ritos de Itutu a un religioso que ha muerto. De hecho, el simbolismo en nuestra tradición indica que debemos ser enterrados con la misma ropa utilizada en nuestra coronación como Olorishas, ya que con esa te coronaron (Te hicieron rey) y con ella te despiden como un rey.
Un pequeño paréntesis, para que hablemos del tema de la ceremonia de “Quitar las Lágrimas” y hay grandes discrepancias en esto. Hubo un libro que dice que esto lo deben hacer todos los ahijados de sopera del difunto y pone toda una serie de “castigos” y restricciones, que no registramos en ninguna parte en Ifá, ni quiera en los Odus que nos hablan del Itutu. Eso, será novedoso como negocio, pero la realidad, es que la ceremonia de quitar las lágrimas, solo se le hacían a los Orishas del Difunto, QUE SE QUEDABAN, acompañando a alguien. No tiene sentido quitarle las lágrimas, a los Orishas de los que están VIVOS, o sea tú.
Sé que los comerciantes brincarán, patalearán, llorarán, me insultarán y dirán mil cosas, pero quien ha dicho que nuestros Orishas lloran por el solo hecho de la sopera de donde vinieron. Ellos están para ti como persona VIVA. Los Orishas que lloran, son aquellos del DIFUNTO y se quedaron y, por tanto, hay que “Quitarles las Lágrimas” porque fue SU PROTEGIDO, el que murió. Además, esto es una TRADICIÓN, no está escrito en Ifá ¿Comprendido? Si quieres, ser fuente de comercio, con “Castigos” que no están ni registrados en ninguna parte, más que en la imaginación, pues adelante, pero que te DEMUESTREN de donde sale.
Como puedes observar, el proceso de nuestra muerte, está asociado a una gran simbología de lo que esto significa. Con esto, ya se puede ver porque los religiosos consideramos una abominación el que no se realicen los ritos de Itutu a un religioso que ha muerto. De hecho, el simbolismo en nuestra tradición indica que debemos ser enterrados con la misma ropa utilizada en nuestra coronación como Olorishas, ya que con esa te coronaron (Te hicieron rey) y con ella te despides como un rey.
Tu amigo de siempre,
Águila de Ifá


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