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Para los awo ni oruinmila, Eshu es el pilar que sostiene el éxito de Ifá

Antes de comenzar, déjame aclararte algo que parece mentira que se esté discutiendo a estas alturas. Mucha polémica existe en el hecho de si Eshu y Elegguá, son dos divinidades distintas o si son la misma. Para dirimir este debate, vamos a hacer uso de historia y antropología. Cuando buscamos, por medio de la antropología en las regiones que practican la religión yoruba, no podemos encontrar, por ninguna parte, ninguna deidad llamada Elegguá, Eleguá o Elewá, ni siquiera como un regionalismo. Con esto se deduce fácilmente, que el nombre “Elegguá”, es tan solo una forma de llamar a Eshu por medio de un Cubanismo. En otras palabras, el nombre o palabra Elegguá, es una forma cubana de llamar a Eshu.
Existen dos teorías sobre el origen de este nombre. La primera nos indica que pudo haber sido una degeneración de Elegba y que nuestros viejos hablaban tan rápido, que se oía como Elewá o Eleg-guá. La segunda teoría y en la que puedo apoyarme, ya que tiene un sustento histórico, es que el nombre se desprendió, de la frase yoruba, “Ilé Wá” o sea, “Está en la Casa”. Cuando esta religión se respetaba, a la entrega de guerreros se hacía una ceremonia de entrada a la casa de la persona que los recibía. Esta pequeña, pero significativa ceremonia, ha caído en desuso el día de hoy, aun cuando no es lo más complicada del mundo. La ceremonia consistía en llevar a los guerreros en una canasta a la casa de la persona y con ellos se hacía una procesión en la cual se hacían cantos a los Orishas recibidos y paseándolos por toda la casa. Una vez terminada la procesión, se colocaban los guerreros en la puerta y allí se les daba un animal, al terminar la ceremonia, el Babalawo gritaba finalmente: ¡Eshu Ilé Wá! O sea, ¡Eshu está en la casa!
Cuando las personas hablaban de sus Orishas, por lo general se referían a Eshu, como “Al que está en la casa” o al “Ilewá”, lo cual fue degenerando en el nombre de Elegguá. De aquí, luego se tomó como costumbre, llamar Elegguá al de Ocha y mantener al de Ifá como Eshu. De esto, afortunadamente, tenemos un registro histórico en dos Libros, ambos de Nicolás Valentín Andarica. El primero es en el Lucumí al Alcance de Todos donde nos dice que Ele Gguá significa, está en la casa y el segundo es en su Manual del Orihaté, Religión Lucumí, página 38 y publicado en 1955, donde se extiende un poco más en la explicación, sobre Elegguá:
Estos son los verdaderos Orishas que podríamos llamar Deidad, porque son los únicos que más estrechamente están relacionados a Oloddumare y, de ahí, pasaremos a los Orishas que más íntimamente están ligados a nuestros seres vivientes, COMO ELEGGUÁ, QUE ES SINÓNIMO DE Eshu y este es un espíritu malo que reacciona con los Ebbó, los Addimú, Ebboshuré, etc. […]
ELEGGUA
Elegguá, lo que todos tenemos y está más cerca de nosotros, casi obra en la misma forma que Eshu, pero más ligado a Obbatalá, es más dócil, más apacible con los Addimú y demás cosas que le hacemos en nuestras casas. Ya sabemos por el libro titulado «EL LUCUMI AL ALCANCE DE TODOS», que Elegguá quiere decir: «Está en la Casa», que ELE, es derivado de Ilé y GGUA significa: estar. Pero, ¿quién está? Está Eshu, SINÓNIMO DE ELEGGUÁ, pero bajo la influencia de Obbatalá, que neutraliza en parte los impulsos maléficos de Eshu. […]
Claramente podemos ver que, para la época, Eshu y Elegguá, simplemente eran SINÓNIMOS de una misma Deidad y que esto se desprendía del hecho de que a Eshu lo llamaran Elegguá y que para los Olorishas no es más que la forma del llamar al que tiene las debidas ceremonias, para poder estar en la casa de una persona. No creo que esto requiera de mucha explicación para ser comprendido. Elegguá, simplemente pasó a ser la forma en que llaman a Eshu en Ocha. NO SON dos deidades distintas, son DOS NOMBRES distintos, para una misma deidad. De hecho, Lydia Cabrera, en su libro El Monte en la página 111, también notaba lo mismo:
“Elegguá en ocasiones por su carácter, no sólo es travieso y malicioso, sino perverso y de franca maldad que asume en otras de sus muchas manifestaciones con el nombre de Eshu, a secas, se le identifica en el sentido puramente cristiano como el Diablo. Eshu ES UN ELEGGUÁ DISPUESTO A NO HACER MÁS QUE DAÑO […] pero Eshu son todos los ventiún Eleguás”.
Aunque esto es un tanto exagerado, por esas cosas del “Diablo”, la etnóloga nos deja ver claramente, que se habla de la misma deidad. Claro que muchos dirán que hay Patakíes que refieren a Eshu y Elegguá como dos deidades distintas y hasta llegan a tener “Enfrentamientos” en algunos Patakíes, pero estas son historias de la religión, que nos enseñan que ni aún el propio Eshu, puede consigo mismo cuando se propone a impartir justicia. Esto lo vemos, hasta haciendo un estudio de religiones comparadas, donde Eshu se enfrenta a Eshu en muchos Eses Ifá e igualmente se utilizan nombres distintos para diferenciarlos. Esto no es poco común verlo, como podría ser en un Ese Ifá del Odu Oyekun Osa:
Cuando Eshu concluyó sus planes de seguir a las divinidades hacia la Tierra, se dirigió a Orunmila, quien le aconsejó hacer sacrificio a su propia alma/persona para que evitara experimentar el peligro de poderes superiores a él mismo. Debía servir a su alma/persona con un Chivo. Eshu se cuestionó si existía en el Cielo o en la Tierra alguna fuerza que lo superara e hizo una burla a Orunmila y rehusó hacer el sacrificio.
Luego, partió para la Tierra con la determinación de desafiar a cualquier divinidad o mortal que se cruzara en su camino. Al llegar a la Tierra, estableció una granja que pronto comenzó a dar frutos primero que las demás. A raíz del hecho de que su granja fuese más próspera, los otros comenzaron a robarle. No obstante, Eshu pensó en quién habría tenido el valor de robar en su granja. Sin él saberlo era su propio doble primordial (semejante), Onne, quien le estaba robando.
Onne tenía unos cuantos hijos y, anteriormente, a él también le aconsejaron servir a Eshu con un Chivo para evitar el encuentro con una fuerza más poderosa que él mismo, pero rehuyó el sacrificio porque decía ser la fuerza guardiana de Eshu y no veía justificación para realizar la ofrenda; sin embargo, siguió el consejo de Ifá referente a hacer un agasajo para los pequeños.
Cuando Eshu descubrió la vía que el intruso utilizó para robarle, tendió una trampa y Onne cayó en ella durante la siguiente visita que hizo.
Al percatarse de que había quedado atrapado por una potente trampa, él decidió no ofrecer resistencia y permaneció tranquilamente.
A la mañana siguiente, Eshu se preparó y fue a revisar la trampa, cuando vio a Onne supo que este era el ladrón que regularmente le robaba en la granja. Onne se mantuvo quieto para que las moscas fueran y lo rondaran. Eshu tomó un arma y se abalanzó sobre él, pero este se fingió muerto y al ver que no se movía, Eshu pensó que era cierto. No obstante, cuando Eshu decidió plegar el arco de la trampa con el fin de sacar a la víctima. Onne se lanzó sobre él y tomó el machete de Eshu, lo tiró a un lado y ambas fuerzas se entrelazaron. Durante la continua lucha, zafaron la trampa. Onne trató de meter a Eshu en el agua, mientras que este trataba de empujar a Onne hacia el suelo. Después de una larga lucha, los niños a los que Onne había hecho el agasajo, oyeron los gruñidos de los gigantes y sintieron curiosidad por conocer qué estaba sucediendo. Cuando, finalmente, vieron que su benefactor estaba luchando, se metieron dentro de los ojos de Eshu. Mientras Eshu usaba sus manos para sacarse a los muchachos de los ojos, Onne aprovechó la oportunidad para meterse en las profundidades del río.
De esta manera, escapó a la rabia de Eshu, quien después de recuperar su machete, retornó a la casa abatido. Cuando llegó a la casa, le pidió a su hijo, Falsedad, que le buscara agua para tomar. Como se demoró, lo golpeó en la cabeza provocándole la muerte instantáneamente. Ese fue el momento en que Eshu recordó la ofrenda que Orunmila le aconsejó hacer y aunque tarde, realizó el sacrifico.
Puedes observar que estas luchas de Eshu Versus Eshu, usan la misma dinámica de nombres distintos, aunque se trate del mismo personaje. Esto no son más que enseñanzas y que no demuestra que sean deidades diferentes, sino resaltar el hecho, que ni aún Eshu, con todo su poder, está eximido de hacer Ebbó.
Ahora bien, en términos de trabajo para Ifá, de todos los Orishas del panteón yoruba, el más importante viene a ser Eshu. Eshu siempre ha sido el “Cómplice Natural” de Orunmila, en todo lo que este haga. Está en los registros, juega con los Odus de Ifá, es el que lleva el Ebbó a los pies de Olodumare, es el que se encarga del éxito o el fracaso del mismo y en cierta forma, es quien trae las recompensas y castigos de vuelta a la Tierra. Esto se desprende del Odu de Ifá Osa Ogbe que nos enseña que Elegguá, tenga el poder sobre la Tierra. De la misma forma, Eyiogbe dice: Orunmila no es nadie sin Eshu; por ese motivo Orunmila tiene que pagarle a Eshu su derecho de consulta. En otras palabras, Eshu es el brazo ejecutor Orunmila. Es más, se dice que Eshu Agbanukue, es quien le dio la clarividencia a Orunmila y Eshu Imalé, le mostró a Orunmila la palmera que crece en el jardín de Orungán y que da los Ikines, tal como nos lo cuenta el Odu de Ifá Ogbe Otura:
En los primeros tiempos del mundo, había poca gente en la tierra y las deidades se encontraban restringidas en lo que a materia de sacrificios se refiere, al punto en que, al no obtener suficiente alimento de los sacrificios de sus seguidores, se vieron obligados a recurrir a varios recursos para obtener comida. Orunmila, que se encontraba en los mismos aprietos que las otras deidades, recurrió a la pesca, con muy poco éxito. Un día en que no pudo pescar nada y se encontraba hambriento, consultó al ingenioso Elegba, quien también estaba pasando necesidades, para saber que podían hacer para mejorar su situación.

 

Elegba le dijo que si tan siquiera él pudiera obtener las nueces de las dos palmas que Orungan (el jefe de los hombres), tenía en sus plantaciones, él le enseñaría a Ifá como adivinar el futuro y que luego él podría utilizar ese conocimiento para ayudar a la humanidad y de esta forma recibiría una abundancia de sacrificios y ofrendas.
Elegba estipuló que a cambio de instruir a Ifá en el arte de la adivinación, este le permitiría siempre la primera de todas las ofrendas que se realizaran. Ifá estuvo de acuerdo con el trato y dirigiéndose donde Orungan, le pidió las dieciséis nueces de palma, explicándole lo que se proponía a hacer con ellas.
Orungán, ansioso por saber lo que el futuro le deparaba, inmediatamente le prometió las nueces y fue corriendo donde su esposa Orisha Bi, (Nacida de Orisha) a buscarlas. Sin embargo, las palmas estaban muy altas para ellos poder alcanzar las nueces y los troncos eran muy lisos para poder trepar por ellos, por lo que se retiraron un poco y arrearon hacia las palmas a unos monos que se encontraban cerca de allí.
Tan pronto los monos subieron a las palmas, comenzaron a tomar las nueces y después de comerse la roja pulpa del fruto, arrojaban las cáscaras al suelo, donde Orungan y su esposa las recogían. Habiendo recogido las dieciséis nueces, Orisha Bi las amarró con un pedazo de tela y se colocó el bulto en la espalda y amarrado a la cintura, como si estuviese cargando un niño. Luego llevaron las nueces donde Ifá.
Elegba mantuvo su promesa y le enseñó el arte de adivinar a Ifá y luego Ifá se lo enseñó a Orungán, quien de esta forma se convirtió en el primer Babalawo.
Como puedes ver, hay muchas razones por las que nosotros los Babalawos siempre debemos tener a Eshu a nuestro lado y siempre debemos contar con él. Claro que hay muchos otros Patakíes que nos hablan de esta relación Orunmila/Eshu, pero solo te doy esos ejemplos, para que tengas idea de la gran importancia que tiene este Orisha para los Babalawos.
Para nosotros, Eshu es el pilar que sostiene el éxito de Ifá. Cuando nos sentamos en la estera para registrar, hacer trabajos, hacer Ebbó o cualquier otra cosa, siempre colocamos a Eshu al lado nuestro, ya que Eshu es el canalizador y propiciador de todo lo que hacemos por Ifá. Es más, Ogbe Oddi, nos explica porque el Babalawo pone a Elegguá a sus pies para consultar. Es por ello, que debes conocer sus secretos, como se confecciona, cuáles son sus tabúes, cuáles son sus preferencias, en fin, todo lo necesario para trabajar con él. Eshu es un tanto explosivo y es mejor que sepamos trabajar con él.
Ahora bien. Una de las cosas que debes comenzar a aprender y estudiar, es la confección de los Eshu, pero antes, te voy a quitar otro mito con respecto a esto, ya que muchos inescrupulosos están lucrando con sus ahijados y otros Babalawos, para estafarlos. Estos sinvergüenzas les hacen creer a los nuevos Babalawos, que para recibir un Eshu en particular, deben recibirlo de parte de ellos, bajo el concepto de que no pueden hacer lo que no tienen recibido. Nada más alejado de la verdad. Estos son unos delincuentes. Tú eres Babalawo y como tal, ya recibiste Eshu, motivo por el cual puedes confeccionar cualquiera que sea el Eshu que tengas que confeccionar. NO NECESITAS que te lo entreguen. Si uno de ustedes cayó en esa estafa, comiencen a exigir su dinero de vuelta.
Pero déjame aclararte las cosas, para que no te confundas y comiences a “Pelear” por el gusto. Hay cosas que debes saber a la hora de confeccionar un Eshu, que ya muchos no las están haciendo para montarlo y menos de entregarlo. Lo primero, es que debes saber que para buscar la piedra, debes ir con ciertos ingredientes y un animal en particular. Cuando encuentres la piedra y esta dijo que sí, entonces tocas con un pito de tallo de calabaza, procedes a darle los ingredientes y le sacrificas el animal. De este animal, tienes que llevarte algunas cosas que irán a la carga, junto con tierra que tenga un poco de la sangre.
Otra cosa importante que debes conocer, es que si no tienes cuchillo, no podrás entregar el Eshu, ya que el Odu Ogbe Oshe nos dice, que CADA Elegba, debe nacer con un chivo y hoy en día, esto se está obviando. Por tanto, la condición para que te entreguen un Eshu, es que tú no tengas cuchillo, para poder hacerlo nacer. Otra cosa que se está obviando, es que Eshu debe llevar un hueso específico en su carga, tal como lo establece el Odu de Ifá Ogbe Oggunda. Lo mismo sucede con el hecho de que Eshu siempre deberá llevar cuatro Ikines, tal como lo establece el Odu de Ifá Oyekun Iroso, pero estos no son Ikines normales, deben ser Ikines de cuatro ojos, ya que según el Odu de Ifá Otura Obara, estos son los que le pertenecen. Aún cuando parezca algo sencillo, otra cosa que se ha ido perdiendo, es el hecho de que el Odu de Ifá Otura Ika, nos dice que TODO Babalawo, debe tener un cuje de rascabarriga junto a Elegbara, hazte un favor y colócaselo junto con su garabato.
Cuando montas el Eshu, debes tener en cuenta que este lleva una carga FUNDAMENTAL que es igual en todos los Eshu. La carga que ves en los tratados, solo es la carga ESPECÍFICA y colocarás los ingredientes, independientemente de que un ingrediente, ya esté en la carga fundamental. Una cosa que te voy a decir, porque estoy viendo que se ha degenerado totalmente el montaje de esta deidad. Si NO tienes los ingredientes específicos COMPLETOS, no lo montes. He visto como muchos Babalawos, comienzan a preguntar con Ékuele, por una gran cantidad de cosas, bajo el concepto de que “Orunmila es el que sabe” ¿Qué fácil no? Claro que tú como persona inteligente, lo primero que te vas a preguntar es ¿Para que los viejos se tomaron el trabajo y la molestia de registrar y dejarnos las cargas de Eshu, si la cosa era tan fácil como preguntar con Ékuele, por los ingredientes que nos da la gana? Si tú haces eso, estás armando cualquier cosa, menos el Eshu que se supone que te sentaste a montar. El recurso del Ékuele, es para que cuando ya colocaste TODA LA CARGA, entonces procedes a preguntar el CIERRE de ese Eshu, con alguna otra cosa que pida Orunmila y no para sustituir la carga. Recuerda Iwori Ofun: Orunmila prueba siempre al Babalawo para ver si sabe.
Una vez que terminaste de montar, vas a proceder a llevarlos al monte, ya que estos deben pasar por una serie de enterramientos y adicional a los animales, llevarás tres pitos de tallo de calabaza. Si no eres campesino o lo suficientemente viejo, seguro no sabrás como hacer este pito, que era un juguete común en el campo hace muchos años. En cuanto a los lugares donde enterrarás al Eshu, te sugiero que los consultes con tu padrino, ya que no es mucha más información la que puedo dar abiertamente, para que montes esta importante deidad y TRABAJE. Solo mira la cantidad de personas que se quejan de que su Eshu “no camina” y comenzarás a darte cuenta del porqué. No hagas las cosas a medias. Aprende bien los secretos de Eshu y trabájalo como debe ser.
Tu amigo de siempre,
Águila de Ifá

 

 

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